“Impacta severamente en los grandes centros urbanos del estado, especialmente en la ciudad de Oaxaca; también hay municipios y comunidades rurales como Capulálpam de Méndez, Mazunte y San José del Pacífico, en los que hay el llamado ecoturismo… El territorio está en un proceso de transformación, la mercantilización, el despojo de los territorios, por ahí vamos”.
Vásquez de la Rosa explicó que el turismo a gran escala es un proceso global que no es privativo de Oaxaca.
En las últimas tres décadas, dijo, se ha impulsado como una de las principales actividades económicas en el mundo, generando impactos de todo tipo, socio ambiental, demográfico y cultural.
“En este siglo 21 la turistificación es un factor del desarrollo del capitalismo y la acumulación por desposesión, la cual no es otra cosa que el mantenimiento del actual sistema económico a costa de los grandes sectores empobrecidos”.
Aunque es un proceso global, sostuvo que Oaxaca tiene características que hacen de este fenómeno un problema complejo, con resultados en las poblaciones y en sus modos de vida.
“Algunas de las características de Oaxaca cuando hablamos del turismo a gran escala son la propiedad social del territorio, incluso en las grandes ciudades como Oaxaca, Puerto Escondido, Huatulco, convive la propiedad privada con la propiedad social; la presencia de pueblos originarios; la gran riqueza biológica y la diversidad ambiental; y la riqueza histórico cultural como las zonas arqueológicas, los monumentos, etc.; y además, los modos de vida de la población que aún presentan formas de organización propias e instituciones tradicionales”.
En este contexto, aseveró que otro de los impactos de la “turistificación” es la apropiación del territorio con fines de actividades turísticas.
Ante este escenario, apuntó que es necesario “construir procesos de articulación y organización colectiva. Es necesario empezar a vincular las luchas con la vida, los pueblos con las ciudades. Es necesario empezar a vincular las luchas, pensando en una vida digna para todos”.