Dicha ruta, por ejemplo, lo llevó a ser una de las voces más visibles en la lucha de Ayutla contra el despojo de sus tierras y su manantial, que sumió a la comunidad en una era de la sed que aún no termina para unas 3 mil personas de la cabecera.
“Desde aquella primera lucha me dije: ‘Si algún día tengo herramientas para facilitar y hacer más humanos los proceso de lucha contra injusticias, lo voy a hacer’ (...) Ya lo acepté [ser activista] en la medida que eso potencializa el poder de denuncia, esa es la ruta que he tomado”.
A tres años de distancia, Joaquín Galván calcula que ha acompañado a unos 29 casos que considera “de alto impacto”, aunque señala que cada uno es distinto y se debe abordar de forma concreta, en función de la estructura de poder a la que es necesario confrontar.
“Lo más satisfactorio es que gente se acerque con sus casos y yo pueda, con apoyo de muchísima gente y de forma gratuita y humana, comenzar procesos de acompañamiento”, afirma.
Fue precisamente en este último caso en el que la seguridad y la integridad de Joaquín se vio comprometida, pues la cédula criminal que está detrás del homicidio de los jóvenes opera en la región mixe y ha encendido, incluso, las alertas de las autoridades estatales, quienes decidieron otorgarle escoltas a Joaquín, mientras se concreta su ingreso al mecanismo de Segob.
“Nunca sabes con qué situación te vas a encontrar. Es lo que sucedió en este caso, resultó ser demasiado inmediato a mi zona y mis espacios”, reconoce.
El problema, detalla Joaquín, es que ingresar al mecanismo es un proceso extenuante, donde se mide el nivel del riesgo sin contextualizar la realidad.
“Lo que busca el mecanismo no es protegerte, es encontrar cómo excluirte. Me ofrecen un botón de pánico en una zona donde no hay una autoridad armada. Y en lo que te resuelven pueden pasar mil cosas”, advierte.
Es por ello, afirma, que se necesita de un análisis de riesgo, pues en algunos casos se van a requerir “medidas profundas y de mayor alcance”.
No obstante, reconoce que actualmente el mecanismo enfrenta retos para funcionar de forma efectiva e inmediata.
“Yo no pedí ser activista, una situación me llevó a otra, pero sí te tienes que detener a pensar si vale la pena, sobre todo cuando toca a tu círculo cercano”, finaliza Joaquín.
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