El sacrificio de caminar descalzos bajo el sol por más de cinco horas

En Tlalixtac jóvenes, niños y niñas se preparan para la representación de la Pasión de Jesús.
Fotos: Edwin Hernández / EL UNIVERSAL
18/04/2019
10:44
Ismael García
Oaxaca de Juárez, Oaxaca
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Tiene apenas 13 años pero decidió quemarse los pies por más de cinco horas que dura la Procesión del Silencio, para interpretar a María, la madre de Jesucristo. “Portarme bien, enseñar a otros el camino correcto”, motivó a Yuridia Vianey a participar en la representación en vivo de la Pasión de Cristo, que comprende caminar descalza por las principales calles de este municipio, a unos siete kilómetros de la capital.

En Tlalixtac esta será la 44 edición en vivo de los pasajes bíblicos de la tradición católica en Semana Santa; el año pasado congregó a unas 10 mil personas.

Un joven de 23 años, de coincidente oficio carpintero, fue electo para interpretar a Jesús. La preocupación de Érick es la creciente violencia que permea en la sociedad y en particular entre los jóvenes.

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Largo proceso

Para formar parte de los más de 100 jóvenes y menores que participan cada año en la representación, se requiere cubrir diversos requisitos, sin importar la edad.

Entre ellos, durante el año que antecede a la celebración, acudir cada domingo a misa en Tlalixtac, participar de las principales liturgias, observar un comportamiento moral, ético y social adecuado en el círculo en que se desempeñan y en el hogar.

También, asistir a los rosarios de los meses de mayo y junio; a las juntas del comité organizador de la representación cada ocho días, e incluso realizar tequios, es decir labor comunitaria que hace la población sin ningún pago. Asimismo, ser solteros o casados pero no vivir en unión libre.

Yuridia Vianey García Hernández es originaria de Santo Domingo Tomaltepec, un municipio vecino de Tlalixtac, y estudia el segundo grado de secundaria. De grande quiere ser psicóloga.

“He venido años atrás viendo; me gustó el mensaje que da María a Jesús en el Encuentro, entonces dije, ‘algún día voy a estar ahí’, y por fin me toca dar el mensaje. Participo desde hace tres años como parte del pueblo; el año pasado pedí el papel de María y me lo dieron”, platica a EL UNIVERSAL.

Desde hace cinco meses, los jóvenes y niños se preparan cada tarde para desempeñar su papel, con la guía espiritual de un representante de la iglesia católica; también físicamente pues el día de la principal conmemoración, deben estar de pie y caminar descalzos por más de cinco horas sobre el pavimento.

En el caso de Jesús, soportar los chicotazos reales en el cuerpo, así como las bofetadas, además del peso de una cruz de madera, de más de 160 kilogramos, más de seis metros de largo y unos tres de alto.

“Pedí el papel porque quiero cambiar mi comportamiento pero también darle un mensaje a las personas que vengan, transmitirles que cómo una mujer, una madre sufre al ver a su hijo así. Es bonita la experiencia que se lleva uno.

“A los jóvenes, que valoremos el trabajo que hacen nuestros padres por nosotros, a veces decimos que nos regañan porque están locos, pero ya que estoy acá aprendo que nos regañan porque nos quieren”, explica Yuridia Vianey.

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Pago de favores

Otro joven es Jesús Vidal García García, de 22 años y originario de Tlalixtac; actualmente labora como recepcionista en una clínica de la capital y el año pasado representó a Jesucristo.

“Desde hace nueve años participo, antes la hice de Dimas, el ladrón, pero hace seis años tuve un fuerte accidente en motocicleta; estuve a punto de morir y tengo reconstruido un pie; sin embargo, salí bien y estoy como si nada”, dice.

Actualmente es parte de los ocho coordinadores de la Pasión de Cristo y transmite también su experiencia a sus demás compañeros.

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De oficio carpintero

El actor principal es Erick García Contreras; originario de Tlalixtac, de 23 años, de oficio carpintero, pues sólo concluyó sus estudios de primaria.

Desde hace 12 años participa en el grupo de la representación, con papeles de soldado, hasta que pidió y le tocó el papel de Jesús, el que se disputan al menos 15 jóvenes cada año.

De complexión robusta, todos los días sale a correr varios kilómetros; por la tarde, camina descalzo por las calles y optó por una alimentación sana.

Dice que está preparado física y mentalmente para soportar golpes, gritos pero sobre todo el enorme peso de la cruz de madera.

“Pedí el papel para poder dar a entender a las personas que recapaciten y se den cuenta lo que hizo nuestro señor Jesucristo, que no hagan cosas malas.

“Hay demasiada violencia, muchos casos de droga; decidí meterme al grupo porque acá me siento más seguro sin necesidad de llegar a consumir alcohol u otro tipo de cosas. Que nos acerquemos a Dios, estamos a tiempo de recapacitar y tener una mejor vida”, es su reflexión.

Desde la representación de la Samaritana, hace dos semanas y el Domingo de Ramos ya han desempeñado en vivo sus roles. Los días jueves y viernes santo, así como domingo de resurrección, serán los días estelares en Tlalixtac, cuyas calles se llenan en la ceremonia de la Procesión del Silencio.

Niños, adolescentes y jóvenes ya están preparados. Sólo falta el veredicto final de los fieles que acuden por miles a verlos.

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