“Blindaje de frontera sur, negocio para los coyotes”

Si cobraban 3 mil dólares por persona, aumentarán a 8 mil, advierte Solalinde. Ahora los migrantes tendrán que buscar caminos más peligrosos, dice
19/06/2019
06:00
Alberto López Morales / Corresponsal
Juchitán de Zaragoza, Oaxaca
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El blindaje  de la frontera sur   con 6 mil efectivos de la Guardia Nacional  volverá más  arriesgada la migración,  porque obligará a los centroaméricanos a buscar caminos peligrosos y propiciará que los coyotes   incrementen el costo de cruzar  hacia el norte del país. “Si antes cobraban 3 mil dólares por persona, ahora podrán cobrar hasta  8 mil”, adviritió el sacerdote Alejandro Solalinde.  

El fundador del albergue Hermanos en el Camino aseguró que  el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene a México contra la pared, porque tanto la Secretaría de Gobernación (Segob), como el Instituto Nacional de Migración (INM), fracasaron con su política migratoria: “No tomaron en cuenta la opinión de las organizaciones de la sociedad civil. Les faltó experiencia”, aseveró. 

 Otra  consecuencia de que se fortalezca la vigilancia en la frontera, consideró, será que los migrantes retornarán a viajar en solitario, pues no volverán a entrar las grandes caravanas que les daban seguridad para cruzar el país.

   Solalinde  vaticinó que en este lapso de 45 días tras los acuerdos alcanzados con el gobierno de EU, ya no habrá caravanas masivas. “Obliga a preguntarnos si desde el albergue acompañaremos a migrantes con estancia regular que requieran empleos, educación o su inserción en nuestra sociedad”. 

Vuelve vigilancia. Al mediodía del pasado martes, La Bestia procedente de Arriaga, Chiapas, llegó a la estación ferroviaria de Ciudad Ixtepec con sólo cuatro migrantes en el lomo.  Hasta hace unos días  el tren traía un promedio de 150 migrantes diarios. “Se nota un descenso en el flujo migratorio”, señalan integrantes  del Grupo Beta, quienes apenas el sábado, el mismo día que el Presidente celebraba un acto por la dignidad de México, atendieron a   centroamericanos que, deshidratados, huían de los operativos que ya realizan policías federales en el tren.

    “Hay un descenso en la llegada de centroamericanos desde que se restablecieron los operativos en las estaciones ferroviarias desde Arriaga, Chiapas, pasando por Chahuites y Reforma de Pineda, Oaxaca”, reconoció  Solalinde, en cuyo albergue  descansaban apenas unas  60 personas.

En contraste,  en las carreteras Panamericana y Transístmica, que comunican con Chiapas,  Veracruz y cruzan el Istmo, considerado paso natural de los centroamericanos, se mantienen los puntos ciegos donde antes había estaciones  migratorias como en San Pedro Tapanatepec y La Ventosa, ambas fuera de servicio.  Una fuente del INM informó que incluso  los agentes que estaban en  esas garitas fueron enviados a otras entidades.

 

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