Covid-19 apaga festejos de Día de Muertos y frena vendimia de las flores; temen perder cosecha

Campesinos en la Ciénega Zimatlán prevén que ante la cancelación de eventos del Día de Muertos y cierre de panteones por Covid, la venta de sus parcelas se vea mermada esta temporada
Covid-19 apaga festejos de Día de Muertos y frena vendimia de las flores; temen perder cosecha
Foto: Edwin Hernández
21/10/2020
10:37
Juan Carlos Zavala
Oaxaca
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La Ciénega Zimatlán.— El aroma de las miles de flores de un amarillo intenso y un rojo aterciopelado golpea con fuerza los sentidos y no deja espacio a las dudas. Huele a borla, a malinche y a cempasúchil. Huele a tradición. Y a las fiestas a la muerte. 

Desde hace más de 20 años que Gloria Ramírez Celaya y su familia se dedican a la siembra de estas flores, las de muertos, en la Ciénega Zimatlán. Cada año la llegada de estas fechas significaba un renacer del campo y la llegada de tiempos buenos, por la venta de sus parcelas floridas.  

Hoy, la pandemia del Covid-19 deja en la incertidumbre la venta de su cosecha ante la cancelación de las fiestas del Día de Muertos en la mayoría de las comunidades y el anunciado cierre de los panteones.

En junio, como cada año, Gloria inició con la siembra en el almácigo; un mes después, la planta de flores es trasplantada al campo en el que habrá de reproducirse. Este año, las lluvias ayudaron a la siembra porque representó ahorro en gastos de agua para el riego de los cultivos en esta comunidad de Oaxaca.

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Foto: Edwin Hernández

Las flores, explica Gloría, requieren de mucho cuidado y agua. Ahora, que las lluvias cesaron en la región, los gastos en el líquido para continuar con el riego elevan el costo de la producción, pero necesario previo a su cosecha que inicia a partir del 25 de octubre.

Aquí en la Ciénega Zimatlán también se siembra y cosecha caña, un alimento tradicional de las familias mexicanas durante las festividades de noviembre, pero tampoco para este producto hay buenos pronósticos y los campesinos prevén que no puedan vender la mitad de su cosecha.

Gloria Ramírez es optimista y confía que, pese a la emergencia sanitaria y las medidas restrictivas dictadas por las autoridades municipales y estatales, así como por las del sector salud, sus flores logren venderse.

“Dicen que no va haber festividades pero ahorita no sabemos. Dicen que en todos los pueblos van a cerrar los panteones, no sabemos bien cómo va a estar. Pero como ya la gente tiene la costumbre van a venir a comprar para poner su altar en su casa o ir antes, al panteón.

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Foto: Edwin Hernández

Lo dice con seguridad, porque explica que en los 20 años que lleva sembrando flores, sabe lo arraigado de esa tradición. “Es ir a adornar los panteones, a acordarse de sus difuntos, poner sus altares en sus casas y es algo muy bonito, que no hay que perder”, expresa.

Los campesinos de la Ciénega tienen tres formas de vender sus cosechas de flores: la venden por surcos y maletas (que es un conjunto de 25 a 30 flores) que venden a intermediarios, y la tercera que es directamente a las personas que las usan para adornar las tumbas de sus familiares muertos o para los altares.

La producción de Gloria, por ejemplo, la estima en unas 200 maletas que, de venderlas en su totalidad, ascenderían a 20 mil pesos; para ello, invirtió alrededor de 10 mil pesos y más de cuatro meses de cuidados a sus cultivos.

Temen por la cosecha 

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Foto: Edwin Hernández

Para Omar León la pandemia del Covid-19 les deja un panorama “negro”. De igual manera tiene 20 años con la siembra de caña y flores de cresta de gallo y malinche, una actividad que dice viene desde su suegro, desde hace unos 50 años.

“Lo veo negro porque los panteones los van a cerrar en estos días que se aproxima muertos y no será la misma venta, lo que estamos pensando es que se nos va a quedar la cosecha. Por lo menos la mitad, porque ya no será la misma venta”.

Al prever que la pandemia continuaría hasta estas fechas, Omar tomó la decisión de no sembrar borla y mejor cultivar un poco de malinche, cuatro hectáreas de jícama y caña, pero también prevé que la mitad de esta última no se le venda.

A diferencia de otros años en que su cosecha estaba prácticamente vendida en estas fechas, ahora sus compradores tradicionales, entre ellos comerciantes de la Central de Abastos, no acudieron a comprarle.

“De hecho yo tenía una persona, de la central de abastos que me compraba toda la flor roja pero este año no vino y por eso, ya mismo no la sembré”, explica. 

De acuerdo con Urbeno Zarate, productor de flores en Lachixolana, Etla, y presidente del Sistema Producto Cempasúchil en Oaxaca, la pandemia redujo hasta en 30% la siembra de esta flor en el estado, y algunos campesinos de los Valles Centrales, la región que se dedica mayormente a este cultivo, optaron por frijol y maíz.

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Foto: Edwin Hernández

A pesar de ello, explica que los precios se han mantenido similares a los de 2019, pues sus compradores al mayoreo también enfrentarán dificultades para poder mover la flor.

“Otros años ya estamos alegres los productores, pero ahora la producción disminuyó por la pandemia. Es un tema complicado, previendo esta parte, en algunas poblaciones ya no se arriesgaron”, cuenta. 

El representante de este producto dice que el mayor reto es precisamente el cierre de los panteones en la región, pues por su clima los Valles es donde más se siembran las flores de esta temporada. Además de Etla, donde radica, también menciona a comunidades como San Antonino Castillo Velasco, Ocotlán de Morelos, Ejutla de Crespo y por supuesto, Zimatlán. 

En el caso de la Ciénega Zimatlán, Omar León dice que son varias las familias que se dedican a los cultivos de flores, pero ahora todos están con la misma incertidumbre y creen que con el regreso al semáforo naranja por la emergencia sanitaria, las ventas se van a caer.

“En el caso de la flor roja, amarilla y cempasúchil es la única fecha en que sale esa flor, para otra fecha ya no. Entonces tendríamos que vernos obligados a rematarla o a dejarla perder, porque si no hay quién la compre, qué podemos hacer”, lamenta el productor.

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