Eliminando la pobreza con la producción de cacao

Especiales 31/12/2017 13:13 Christian Jiménez Tamazulápam Actualizada 14:14

Mediante Oaxacanita, dos jóvenes se han propuesto terminar con intermediarios que encarecen la semilla y disparan el precio del chocolate

Pero pese a ello, el cultivo del cacao no se ha disparado en Oaxaca, lo que genera que productores de chocolate en el estado consigan la materia prima a un costo elevado

La producción del cacao ha bajado en Oaxaca más de 46.2% entre 2013 y 2016

El consumo del cacao se cubre comprándolo a países como Ecuador, Costa de Marfil, República Dominicana, Colombia y Ghana

Fue por ello que dos jóvenes vieron en la producción del cacao una oportunidad para eliminar los altos costos y a la vez disminuir la pobreza

Germán Santillán y Ruth Valladares crearon "Oaxacanita" en Tamazulápam, comunidad considerada la más pobre del estado

Ahí, ellos cuentan con dos hectáreas de árboles de cacao, los cuales estarán listos en tres o cuatro años para después producir su propio chocolate artesanal

Mediante Oaxacanita, Germán y Ruth se han propuesto terminar con intermediarios que encarecen la semilla y disparan el precio del chocolate, siendo ellos mismos los encargados de supervisar todo el proceso de producción de este milenario alimento

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Cuando Germán Santillán y Ruth Valladares crearon su empresa chocolatera no tenían ni idea de que además de generar una fuente de empleo para aminorar la pobreza, terminarían impulsando  el renacimiento del cultivo de cacao en territorio oaxaqueño. Ambos jóvenes de 26 años unieron sus talentos para crear Oaxacanita, una productora artesanal de chocolate.

La microempresa  tiene su base de operaciones en Tamazulápam, comunidad de la región Mixteca, considerada la más pobre del estado y donde recientemente el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) ubicó al municipio más marginado del país: Santos Reyes Yucuná, que por supuesto no es el único.  

Germán cuenta  que la pobreza de la región se extiende en al menos 155 localidades, principalmente por  la falta de empleo. Fue por esa razón que él y Ruth decidieron que su chocolatera nacería en cuna mixteca, para así “contribuir con el desarrollo económico de la región, donde los índices de migración, marginación y rezago económico son muy altos”, señala. Hoy el proyecto da empleo a 26 familias.

chocolate6.jpgEl proyecto Oaxacanita, cuya visión fue contribuir al desarrollo económico de la Mixteca, actualmente genera empleos para 26 familias de la región. (FOTO: EDWIN HERNÁNDEZ)

Chocolate contra la pobreza

La idea de combatir la pobreza con chocolate nació en 2013, cuando Germán, egresado de la carrera de Ciencias Empresariales de la Universidad Tecnológica de la Mixteca (UTM), en Huajuapan, hizo sus prácticas profesionales en la Cámara de Comercio y Tecnología México-China. Fue durante su estancia  cuando asistió a una plática para promover estudios de posgrado en China, donde se le abrió el horizonte de oportunidades de comercio con ese país.

Durante el curso le sugirieron comenzar una iniciativa relativa al chocolate, sobre todo porque en Tamazulápam, su comunidad de origen, la gente lo bebe  como una tradición, e incluso como un ritual propio de fiestas, bodas, velorios, nacimientos y  acontecimientos  importantes. Ahí nació  la semilla del proyecto y comenzaron las  investigaciones para hacerlo germinar.

Luego de explorar todas las posibilidades, y ya con Ruth en el proyecto, surgió Oaxacanita, firma que  apostó por rescatar  la receta tradicional del chocolate elaborado a base de cacao, azúcar, almendra y canela, fórmula heredada por las cocineras tradicionales de la comunidad.

Al reconocer el valor de la preparación ancestral los jóvenes buscaron  a mujeres  que antes se dedicaban a labores del hogar para sumarse a la iniciativa. “Los saberes de las personas de la comunidad han permitido que se pula una receta final que se generó a partir de la información que se rescató”, indica Ruth.

chocolate4.jpgEl cacao se tuesta en un comal de barro, después lo enfrían y lo limpian con el apoyo  de un colador, después se tritura en un molino y se mezcla con los demás ingredientes.

Mucho chocolate pero poco cacao

El nacimiento de Oaxacanita se dio en un terreno fértil. Datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Rural (Sagarpa) indican que el chocolate es uno de los productos más consumidos en el país, pues anualmente cada mexicano consume al menos 0.5 kilos y las familias destinan un 0.6% de su gasto en bebidas y alimentos para comprarlo. 

Pero ni siquiera por su alta demanda el cultivo del cacao, materia prima del chocolate, se ha explotado a gran escala en México; por el contrario, su producción ha bajado en más de  46.2% entre 2013 y 2016. Según la Sagarpa, México consume al año 65 mil toneladas de cacao, pero sólo produce poco más de  26 mil. Ese déficit, de más de 39 toneladas, se cubre comprándolo a países como Ecuador, Costa de Marfil, República Dominicana, Colombia y Ghana.

A nivel nacional, la situación no es diferente para Oaxaca. Aunque el estado cuenta con clima tropical y suelos ricos en materia orgánica, condiciones necesarias para la producción del cacao, y zonas como la Costa, el Istmo y la Cuenca están contempladas en cada una de las cuatro regiones estratégicas nacionales donde la Sagarpa busca maximizar el cultivo, Germán calcula que sólo 1% de la producción de la semilla proviene de tierras oaxaqueñas.

En consecuencia, los chocolateros tienen que comprar el cacao en estados vecinos como Tabasco y Chiapas, lo que encarece la producción. Un kilo de cacao en Chiapas, por ejemplo, cuesta 28 pesos, pero al  llevarse de un estado a otro, el precio incrementa hasta a 80 pesos. De ahí surgió la necesidad para  Germán y Ruth de  poner a producir la tierra local y eliminar intermediarios. Este año, Oaxacanita impulsa el trasplante de dos mil  árboles de cacao criollo, en Concepción de Guerrero, en Putla, ubicada en la  región de la Costa. Las tierras donde se lleva a cabo la plantación pertenecen  a  personas originarias de la comunidad y son ellos quienes cuidan los cultivos.

 La empresa ya cuenta con dos hectáreas, en donde los árboles de cacao estarán listos en tres o cuatro años. En ese tiempo los ejemplares deberán crecer hasta seis metros de altura y vestirse con lustrosas hojas de 30 centímetros. Luego, del tronco y las ramas más viejas nacerán pequeñas flores rosas. 

Pero que un árbol floree no es garantía de que nacerá el cacao, pues se calcula que sólo una treintena de las hasta seis mil flores que se abren en un año se convertirán en “piñas” o “mazorcas” que contienen en sus entrañas las ansiadas semillas. Pese a la dificultad, los emprendedores detrás de Oaxacanita están convencidos que a  futuro los campos cafetaleros de Putla que dejaron de ser productivos se convertirán  en tierras fértiles para el cacao.

chocolate15.jpgLa receta tradicional del producto Oaxacanita consistente en cacao, azúcar, almendra y canela; fórmula rescatada de las cocineras tradicionales  de la comunidad.

 Chocolate en tendencia

La seguridad de los chocolateros de que su aventura como productores de cacao va a concretarse se debe a que desde que arrancaron con Oaxacanita los logros no paran. Germán y Ruth cuentan que la microempresa arrancó  operaciones hace dos años y medio y lo hicieron adquiriendo 10 kilogramos de cacao en una tienda de semillas de la población para comenzar a producir su variedad de chocolate. Así se sumaron a los  450 productores  que hay en el estado.

Aunque en un principio no conocían la forma idónea de aplicar la receta, el producto se ha ido perfeccionando con la práctica. Se han acortado, por ejemplo,  los procesos de tostado y limpia de cacao, los cuales se realizan  por las noches, de una forma por completo  artesanal. El sistema de producción de Oaxacanita se realiza, en su totalidad, en la casa de la familia de Germán, donde se instaló la fábrica y las oficinas. Se trata del mismo inmueble  que  hace décadas fungió como una escuela primaria para que los niños de “Tama” —como le llaman los pobladores a su comunidad— tuvieran acceso a la educación. “Quisimos seguir el ejemplo y sumar oportunidades para que hombres y mujeres, que sostienen sus hogares, se sumen a la iniciativa y reciban una remuneración por ello”, dice Germán.

Y lo han logrado. En el patio de la casa que antes fue una   primaria, las mujeres tuestan el cacao en un comal de barro, posteriormente lo enfrían, después lo limpian apoyadas de un colador y luego lo  trituran en un molino para  mezclarlo con el resto de los ingredientes. Cuando la pasta está formada, una de las mujeres hace las bolas de chocolate y las palmea hasta formar tabletas redondas, que después  son enfriadas y empaquetadas para su venta al público.

El primer año, explican los jóvenes,  producía 10 kilos mensuales y ahora la  producción va de 120 a 150 kilos en el mismo periodo, a un costo por kilo es de 140 pesos.

También, ampliaron su área de influencia, pues  su producto no solamente se distribuye en territorio oaxaqueño, sino en otras ciudades como León, Guanajuato, y la Ciudad de México, donde se vende en food bikes, en exclusivas zonas como Polanco.

 Además, en bares de Huajuapan de León, también en la región Mixteca, su chocolate ya  es uno de los ingredientes de nuevos cocteles. “Nos dimos cuenta que nuestro mercado no solamente son las amas de casa o las familias, sino también restaurantes, bares y poco a poco hemos ido ampliando el horizonte”, expone.

chocolate11.jpgEl éxito de Oaxacanita es tal que de producir 10 kilos de chocolate al mes ahora generan hasta 150; el producto ya se distribuye en Guanajuato y exclusivas zonas de la CDMX.

El año pasado, el gobierno de Estados Unidos lanzó una convocatoria para emprendedores sociales de Latinoamérica y El Caribe que buscaba reunir a 250 líderes que estuvieran realizando cambios positivos para sus comunidades; de los 14 proyectos mexicanos  seleccionados, Oaxacanita fue el único representante de la entidad.

 Después fue la Universidad de Notredame, en Francia, la que se interesó por el proyecto y su trabajo comunitario, y apenas  en noviembre pasado fueron invitados a firmar la primera Declaración Global de Emprendimiento en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Austria, Viena.

“A partir de un producto muy básico de la alimentación local, estamos creando una cadena de producción que se nutre de la misma sociedad porque, hasta el momento, no hemos recibido apoyo oficial, sólo capacitaciones”, acota Germán, y agrega que el siguiente paso será lanzarse a la siembra de la canela, otro  ingrediente básico para elaborar el chocolate.

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