Florida, EU.— Lo que empezó como siembra de flor para el altar terminó en un Festival de Cempasúchil, organizado por una familia campesina del pueblo ñuu savi de Oaxaca y radicada en Florida, uno de los estados con mayor número de detenciones y operativos migratorios en Estados Unidos.
Entre el miedo a la deportación y la resistencia de seguir trabajando, Carolina López y Fidel Sánchez llevan más de 30 años en la Unión Americana con estatus irregular.
Toda la vida en un país que no es suyo, pero la tierra sí, dicen que “la tierra es de quien la trabaja”.
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“Desde que llegamos a este país hemos trabajado en el campo, primero en los campos de jitomate, luego en la fresa, en la blueberry, en el pepino, calabaza, en el chile, cebolla y otras frutas y verduras”, narran.
Hace siete años, en 2019, pensaron sembrar flores de cempasúchil para colocar en su altar, como se acostumbra en su natal Santa María Teposlatongo, un pueblo ñuu savi en la Mixteca de Oaxaca.
Ahora, poco a poco han ido aumentando el cultivo y otras variedades de flores, como la cresta de gallo o la siempreviva.
“Sembramos flores para adornar nuestro altar y recordar a nuestros familiares que ya no están en esta vida, entonces sólo sembramos poco y organizamos una pequeña venta, pero en eso comenzó a llegar gente del pueblo, paisanos de otros estados, poco a poco asistieron centroamericanos, y ahora vienen muchos americanos”, cuenta Fidel López sobre cómo comenzó el Festival del Cempasúchil en 2020.
Carolina y Fidel mandaron a traer de Oaxaca las semillas de cempasúchil, conocida también como flor de muerto, como parte de la identidad en las celebraciones del Día de Muertos.
“Pues acá también se pueden conseguir las semillas, pero las flores de nuestro pueblo tienen un olor que nos recuerda a nuestras costumbres, por eso quisimos que fueran semillas de allá”, explica Fidel. Cuando la familia comenzó a sembrar el cempasúchil, los operativos migratorios en Estados Unidos no eran un problema del cual se tenía que preocupar, las leyes migratorias eran menos rígidas. Ahora, entre el miedo de ser uno más en la lista de deportación, siguen trabajando arduamente.
La Subsecretaría de Migración y Población de la Secretaría de Gobierno de Oaxaca, con datos del Instituto Nacional de Migración (INM), indica que de enero a agosto de 2026 hubo un incremento de 2 mil 962 personas migrantes oaxaqueñas repatriadas respecto al mismo periodo de 2025.
Sobre la tierra arenosa de la ciudad de Plant City, ubicada en el condado de Hillsborough en Florida, Estados Unidos, están sembradas más de dos hectáreas de flores amarillas y rojas.
En medio de las flores, se lleva a cabo el Festival de Cempasúchil, el primero en su tipo en Estados Unidos. Es como una feria de cualquier pueblo de México, llena de algarabía, con actividades culturales y familiares, venta de comida mexicana, flores por manojo y macetas.
En el lugar también se acondicionaron sets para realizar sesiones fotográficas, mientras se realizan recorridos en los surcos donde están sembradas las flores. Algunas personas asisten a consumir los antojitos mexicanos, otros sólo a tomarse fotos entre el cempasúchil; unos más, a ver algún espectáculo y llevarse sus flores.
Durante los últimos tres años, sin importar el lugar de origen de las familias, los vecinos de Plant City han adoptado poco a poco la costumbre de llevarse su manojo de flores y asistir a convivir con las familias mexicanas y de otros países que acuden al lugar.
“Es muy bonito saber que mucha gente nos visita año con año para llevarse su flor, otros vienen a consumir los antojitos que se venden. En medio de esta incertidumbre, los días del festival se nos olvida a todos un poco lo difícil que es la situación de la deportación”, señala Carolina.
Por la demanda, este 2026 el festival se extendió a dos semanas de actividades culturales, del 23 de octubre al 2 de noviembre. Los agricultores le han apostado a integrar otras actividades, como la presentación de mariachis, ballets, concurso de Catrinas, caballos y grupos locales, todos mexicanos.
Fidel López, sin saber hablar muy bien inglés ni español, siendo su lengua materna el tu’un savi, es un empresario que, a través de rentas de los terrenos, se ha apropiado de la tierra para cultivarla. Antes de la temporada de la flor de cempasúchil, su principal cultivo es la siembra de fresa y verduras como calabaza, pepino y cebolla.
Hace dos años, también empezó a sembrar diferentes especies de flor durante la primavera, “acá cada metro de tierra se paga y hay que aprovecharla, porque los gastos son grandes y también hay que pagarle a la gente”, señala.
La empresa Sánchez Farms Santa Maria Tepos, LLC, tiene más de 15 años, pero no siempre fue próspera; al principio, sólo trabajaba la familia de Fidel, sus hermanos y otros cercanos, pero poco a poco se ha ido extendiendo a más de 60 hectáreas de cultivo y a organizar durante seis años el Festival del Cempasúchil.
Cuenta que les ha costado mucho trabajo y sacrificio, como el de ausentarse en la crianza de sus hijos, aunque ahora ellos se han vuelto vitales en la empresa familiar, debido a que ni él ni Carolina tienen documentos que acrediten sus más de 30 años en Estados Unidos. “El miedo no es que nos deporten, la incertidumbre es qué va a pasar con lo que tanto trabajo nos ha costado construir”, agrega.