La Danza de la Pluma es uno de los grandes tesoros culturales de Oaxaca, que sale a relucir especialmente durante la fiesta de la Guelaguetza. Cada paso, cada salto, cada movimiento es una expresión cargada de simbolismo e historia que se cuentan de forma magistral durante la puesta en escena.
Esta danza es una expresión artística propia de los Valles Centrales de Oaxaca, especialmente de las comunidades zapotecas de San Bartolo Coyotepec y Zaachila, y es considerada como una de las mayores muestras de sincretismo cultural en el estado. ¿Qué la hace tan especial? A continuación te platicamos.
Lee también: FOTOS: Guelaguetza 2026 reúne a más de 11 mil asistentes en el primer Lunes del Cerro
Característicos por sus grandes y coloridos penachos de plumas, vueltas y saltos complejos al compás de la música del tambor y la flauta de forma elegante y serena, el grupo de danzantes, en su mayoría hombres, van alternando una especie de encuentros con una figura central que lidera a la cuadrilla.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la danza de la pluma es una “danza ritual que escenifica la Conquista de México desde una perspectiva indígena, con un profundo contenido religioso y político”.
Lo curioso de esta escenificación es que no aborda el suceso histórico desde una perspectiva de batalla o derrota, sino como un detallado y complejo proceso de aculturación en el que se van alternando las identidades culturales a través de la danza.
De acuerdo con el INAH, la coreografía de la Danza de la Pluma integra rituales propios de las comunidades originarias, así como personajes claves de la historia de México como: Moctezuma, la Malinche y Hernán Cortés.
Por supuesto, en esta danza, cada pieza del vestuario guarda consigo un rasgo de identidad cultural de los pueblos originarios del estado.
Según lo relata Eduardo Aarón Palacios (originario de San Bartolo Coyotepec y quien representa el papel de Moctezuma), su traje integra, en primer lugar, el gigante penacho de plumas con los colores de la bandera con la figura del águila, símbolo de identidad mexicana. Estos vistosos artefactos, son los que le han dado nombre a la danza y que llegan a pesar hasta 5 kilogramos debido a su dimensión.
El traje que portan los danzantes de San Bartolo está elaborado a partir de “tela religiosa”, con las que visten a sus santos patronos, bordados originarios de esta comunidad y un pectoral que representa el pectoral de los guerreros zapotecas. Además de un pantalón de manta, también llevan una especie de mandil que simboliza los taparrabos que usaban sus ancestros.
En una mano porta un cetro de madera con la figura de un jaguar, que dice, es símbolo del pueblo de San Bartolo. Y en la otra mano, lleva una sonaja adornada con plumas de colores con la que le da ritmo a los sones al momento de ejecutar el baile.
Tanto la vestimenta como, la coreografía y cada paso debidamente ejecutado de la Danza de la Pluma forman parte de un legado que ha ido pasando de generación en generación en la región de los Valles Centrales, haciendo de ello uno de los grandes tesoros culturales de Oaxaca.