El mole amarillo es uno de los siete moles de Oaxaca famoso por su color dorado, textura y sabor sin igual. Su receta es casi un secreto ancestral que ha pasado de generación en generación, ¿qué lo hace tan especial y cómo se prepara? aquí te platicamos estos y otros detalles.
El mole amarillo o “amarillito” es un platillo muy variado dependiendo de la región donde lo consumas, pero en esencia los ingredientes son los mismos.
También dependiendo de la zona donde lo comas este puede llevar carne de pollo o de res. Uno de los más deliciosos es el que se prepara en Santo Domingo Tehuantepec, que se acostumbra a preparar con carne de res.
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Este mole a diferencia de los otros moles oaxaqueños contiene una buena dotación de verduras y es uno de los platillos más ancestrales de la cocina oaxaqueña.
Sin duda, cada mole guarda su toque especial que lo hace único, al mole amarillito le da su color característico una mezcla de chiles: chicostles, chilhuacle amarillo y guajillo al mezclarse con la masa que lleva el mole para darle espesura.
¿Te animas a prepararte un mole "amarillito"? esto es lo que necesitas:
Dado que el chile chilhuacle es un chile muy caro, ya que es muy escaso, puedes simplemente usar chile guajillo y chile puya (“guajillo que pica”).
Si quieres probar este manjar de la gastronomía oaxaqueña necesitarás tiempo, pues como todos los moles la preparación de este te puede llevar alrededor de una hora y media. Sin embargo la paciencia valdrá la pena.
Ya que tengas tus ingredientes, lo que tienes que hacer es lo siguiente:
En Oaxaca este platillo se suele acompañar con tortillas de maíz hechas a mano, arroz blanco o tamales de elote.
Según tus posibilidades, gustos y preferencias, no te pierdas de este platillo típico de la cocina oaxaqueña.