Un antiguo códice mixteco inspiró a cineastas de Oaxaca para crear una película en lengua Tu'un Savi

Residentes en Europa, los dos guionistas tomaron como fuente de inspiración este antiguo documento. Su proyecto Yuchi fue seleccionado entre 80 participantes internacionales

Un antiguo códice mixteco inspiró a cineastas de Oaxaca para crear una película en lengua Tu'un Savi
Fotos: Cortesía
Más de Oaxaca 22/02/2021 14:37 Fernando Miranda Actualizada 12:51

Oaxaca de Juárez.— Muchos siglos después de que  un códice  de lo que ahora se conoce como la Mixteca de Oaxaca fue arrancado del territorio Ñu Saavi, su esencia volverá a convertirse en palabra, pues se transformó  en la inspiración de dos cineastas oaxaqueños que desarrollan una historia pensada para ser  hablada por completo  en lengua Tu'un savi.

El proyecto se llama Yuchi, que  significa “El Pedernal” y  cuenta con el apoyo de especialistas de la Universidad de Leiden y del Museo Británico en Londres.

Además, recientemente fue invitado a participar en un programa de desarrollo de guión del  ImagineNative  en Canadá (ImagineNative Screenwriting Intensive),  el único festival que se enfoca exclusivamente en cine indígena certificado por los premios Oscar

Este año, el festival  seleccionó a cuatro proyectos de entre más de 80 aspirantes, incluido el de estos dos oaxaqueños: Itandehui Jansen y Armando Bautista, originarios de la región Mixteca. 

La idea surgió hace ocho años, cuentan los realizadores,  quienes se han dedicado  a explorar los caminos del cine desde la óptica de los pueblos originarios y que tras obras como Tiempo de Lluvia, ópera prima de Jansen, se sentían listos para recurrir a los códices de este pueblo de la lluvia. 

Ambos, explican, saben que estos documentos prehispánicos son de gran relevancia para el patrimonio mixteco, por lo que durante todos esos años acariciaron la idea de tomarlos como fuentes de inspiración para contar una historia que diera voz a este pueblo, desde la mirada de dos de sus hijos. 

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 Sin embargo, apunta la pareja, estaban conscientes que para poder hacerlo, el filme resultante tendría que ser hablado en esta lengua, por lo que durante varios años  acariciaron la idea, hasta que conocieron al director Nicolás Rojas, también originario de esta región de Oaxaca y ganador de un premio Ariel por su cortometraje “Música para después de dormir” y con quien completaron el equipo para comenzar. 

“Si uno pertenece a la cultura mixteca, tarde o temprano va a surgir esa inquietud por los códices, porque son documentos únicos, muy bonitos, que narran la historia de este pueblo”, dice Itandehui en entrevista con EL UNIVERSAL.

 La pieza elegida para aventurarse en este proyecto,  que sería hablado tanto en la lengua materna de Armando, uno de los escritores del guión junto con Itandehui, como de Nicolás, fue el Códice Tonindeye, que tiene dos lados pintados, se encuentra en el  Museo Británico y  también es conocido como Códice Zouche-Nuttall o simplemente Nuttall. 

De acuerdo con los  historiadores Maarten Jansen y Gabina  Pérez Jiménez, padres de Itandehui y quienes asesoran el proyecto, este   documento del pueblo de la lluvia  fue adquirido 1859 por un político inglés retirado, John Temple Leader, quien lo  obtuvo “con diplomacia y dinero”  de la recién “nacionalizada” biblioteca del convento de San Marco en Florencia, Italia.

En realidad, cuentan,  no hay datos sobre cómo el códice llegó a ese convento, pero señalan que es probable que fuera a través de un padre de la orden dominicana, ya que estos fueron los misioneros principales de la región Mixteca.

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Posteriormente, el político inglés  envió el códice a su amigo el coleccionista Robert Curzon, Lord Zouche, quien lo heredó a su hijo. Éste, a su vez, lo  prestó al Museo Británico y fue su  hermana y heredera, Darea, quien lo dejó definitivamente en esta institución cuando murió en 1917. Ahí ha estado desde entonces. 

La lengua es resistencia 

Aunque que un códice mixteco pudiera transmutar e inspirar una historia de cine los sedujo,  no se trató  de  una misión sencilla, pues la idea de Itandehui y Armando era superar las narrativas de violencia y de conquista con las que se retrata a los pueblos indígenas en la época precolonial, por lo que optaron por enfocarse en contar la historia de un personaje femenino, que pudiera contarse de una forma pacificadora. 

“No es el tipo de película que quería hacer. No tenía tanta pasión por un proyecto que tratara de guerra, conquista o violencia”, confiesa la guionista.

Como resultado, los cineastas eligieron como personaje principal  a una joven cuya historia apenas se menciona en las dinastías plasmadas en el códice, pero que en la cinta   intenta averiguar quién asesinó a un familiar cercano en el pasado, para lo cual   sólo tiene un pedazo de códice que encontró.

“Está inspirada en alguien que aparece en el papel sólo como elemento de una dinastía mixteca, no hay una historia narrada sobre ella. Va tratar de reconstruir su historia familiar que es la que se cuenta en el códice, pues se  encuentra en un punto donde confluyen diferentes dinastías, por lo que ella debió buscar   maneras  de mantener la paz entre las familias”, cuentan sobre la protagonista. 

“Los códices son preciosos y espectaculares, pero quedan muy pocos de los que hubo, se quemaron, la conquista los destruyó.  Por eso la protagonista hace lo que he visto hacer a mi padre y a los historiadores: reconstruir cosas, con  base en poca información, con   un  pedacito de puzzle”, reflexiona. 

Armando explica que al inspirarse en esta época y en el contexto narrado de enfrentamientos entre dinastías plasmado en el códice, la cinta será ambientada a mediados del  Siglo XII, por lo que la lengua jugará un papel primordial en la    historia del personaje, que  conecta con su pasado y su futuro.  

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“Es una situación propia de lo que somos como indígenas.  Cómo nos vemos hacia  atrás y hacia adelante. Es mucha responsabilidad, vamos a tener voz para contar en el medio cinematográfico una historia de muchos, por eso lo pensamos tanto”, dice Armando.   

Por el momento, Itandehui y Armando cuentan con el guión y faltan varios años para concretar la cinta, pero saben que será un privilegio lograrlo.

“Estoy feliz por mostrar mi lengua, es lo que soy, expreso mi mundo, pero detrás de todos eso hay mucho dolor porque ha habido una historia colonial de  segregación. Cada que mostramos una palabra, es como decir aquí seguimos”, agrega Amando.

Actualmente, los cineastas cuentan con una primera versión del guion en inglés, misma que será trabajada en el programa del ImagineNative, y en el cual serán reescritos los diálogos, que serán hablados en mixteco.

“Una vez que entra el mixteco cambia todo, como que comienza a vivir más el guion, porque al final es la lengua que se va a hablar. Antes lo estas viendo de lejos, cuando se retraduce, lo vamos mejorando y queda más vivo, más solido, más fuerte, pero para eso Armando tiene que reescribir los diálogos en mixteco”, señala Itandehui.

Armando, cuya lengua materna es precisamente el mixteco, describe este procesos de reescritura como “un ir y venir”, donde se determinará la variante de esta lengua en la que finalmente se hablará la película, y que arrojará “un guion sólido que ya se pueda proponer a producción, para competir por recursos”.

En este proceso los cineastas oaxaqueños contarán con mentorías de una asesora profesional que ha colaborado con Netflix y en el mismo festival, algo valioso porque explican que el proceso de escritura de un guion en una lengua originaria es por completo distinto al de cualquier otra.

“No es algo que le puedes decir a cualquier asesor. La idea de estar en un espacio indígena donde todos sufren las mismas cuestiones como” escribo desde mi lengua, pero también desde una lengua que al final es colonizadora.

Todo el trauma y dolor que puede implicar no es algo que se pueda hablar en cualquier espacio o taller de guion, aquí todos comprenden de lo que estamos hablando, ese ir y venir”, destaca.

Los creadores están convencidos que este proyecto es una oportunidad para no sólo hacer películas sobre las lenguas o los pueblos originarios, sino que se cuenten desde su propia voz. 

“Mostrar la lengua es una conciencia de resistencia, esto es una oportunidad de nosotros, como mixtecos, de hacer un proyecto basándonos en un documento tan importante como es el Códice Tonindeye, es un caso único. Creemos en el proyecto y queremos crear los cimientos de que también se pueden hacer más cosas, desde nosotros, con una narrativa propia, crear y apoderarnos  de las herramientas del cine”, finalizan.

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