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Gatitos no se irán de Palacio Nacional

Con ayuda de la UNAM, los felinos parlamentarios serán sometidos a un programa de bienestar en el que se les brindará la atención médica requerida, así como la esterilización
Foto: Archivo / EL UNIVERSAL
10/06/2019
03:38
Alejandra Canchola
Ciudad de México
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Pulgas es una de los 20 gatos que habitan el Jardín de la Emperatriz, en Palacio Nacional. Su nombre se debe a que, cuando los trabajadores de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la encontraron en 2015, estaba infestada de pulgas.

Detrás de una maceta, Pulgas espía con su mirada felina a los reporteros que entrevistan a Margarita, la mujer que pese a estar jubilada de su trabajo como personal de limpieza en Hacienda, cumplirá 19 años llevándoles de comer cada tercer día, en punto de las 14:00.

Margarita lleva cubetas, cepillos y un poco de jabón, y mientras limpia las croqueteras y los envases donde los gatos toman agua, llega Malú, una de las trabajadoras de la SHCP que afirma solo fue un rumor la versión de que los gatos serían dormidos para sacarlos de Palacio Nacional.

Sin embargo, Carmen Hernández, quien en Twitter acusó que querían sacar a los felinos, asegura a EL UNIVERSAL que personal de Palacio le comentaron que la Conservaduría de Hacienda tenía planeado echarlos de ahí.

Carmen afirma, vía telefónica, que el plan de bienestar del que habló la Secretaría de Hacienda en colaboración con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), no existe, pues algunos gatos como Gandalla, que tiene una edad avanzada y problemas en su mandíbula, no han recibido la atención veterinaria.

El secretario de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, Alejandro Rodríguez Monterde, sostiene que autoridades de Palacio Nacional contactaron a la máxima casa de estudios desde marzo para pedirle que atienda a los gatos que habitan el lugar, pero apenas se analizan sus condiciones y por ello, ninguna acción se ha llevado a cabo.

“El plan es lograr un bienestar [para] los gatos a través de las unidades móviles de la facultad, si es necesaria alguna medida terapéutica que amerite ser tratada en la facultad, sería el caso de trasladarlos, [pero] la mayoría serán tratadas en el mismo sitio”, dice.

El programa de bienestar animal al que serán sometidos los felinos consiste en revisar su salud y esterilizar a los que no lo estén, incluso la UNAM  recomienda colocar juguetes y rascadores en sitios específicos para que los gatos puedan marcar su territorio sin dañar las instalaciones de Palacio.

Los gatitos parlamentarios

A dos kilómetros de Palacio Nacional vive Gótica, la única gata que habita la Cámara de Diputados y admite el contacto humano. Se echa a dormir entre las jardineras del comedor al aire libre y cuando algún trabajador que ya conoce se sienta y se dispone a comer, se acerca a pedirle comida.

En el Palacio Legislativo de San Lázaro habitan cerca de 50 gatos ferales, es decir, que alguna vez tuvieron un hogar pero por algún motivo tuvieron que volver a la vida silvestre.

En entrevista, Antonieta Pérez Escobedo, economista y asesora del grupo parlamentario de Morena, relata que son varias las personas que se organizaron en el grupo de Whatsapp Cuidadores de Gatos para alimentar a las familias que habitan en San Lázaro.

La mayoría de los gatitos parlamentarios, como les conocen los trabajadores, ya están esterilizados, vacunados y algunos ya tienen su collar con placa.

Los gatitos de Lecumberri

A unos pasos de la casa del pueblo, en los pasillos, jardines y galeras 20 gatos hacen su recorrido diario para tomar el sol y jugar entre árboles y matorrales en lo que fue el temido Palacio Negro de Lecumberri, hoy sede del Archivo General de la Nación (AGN).

Los gatos, que todo el día son acariciados por investigadores que acuden al AGN y por visitantes que llegan para admirar la arquitectura del expenal y su historia, son atendidos por un comité de cinco trabajadores que se hacen cargo de ellos.

Los empleados, en su mayoría trabajadores de la Dirección del Archivo Histórico Central, son quienes solventan los gastos de mantenimiento de los animales, compran su comida y pagan la atención veterinaria, así como los medicamentos que necesitan cuando se enferman.

Las cinco personas se turnan para surtirles el alimento en sus croqueteras los lunes, miércoles y viernes, pero los bebederos se rellenan y limpian todos los días. Trabajadores del Archivo General de la Nación aseguran que la mayoría de los gatos están esterilizados desde hace dos años, al igual que los que viven dentro de Palacio Nacional.

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