El acoso y hostigamiento en la Unistmo obligó a dos alumnas a desertar, por salud mental

Dos estudiantes que tienen que ocultar hasta su nombre por el acoso de profesores y compañeros, narran su experiencia a EL UNIVERSAL
El acoso y hostigamiento en la Unistmo obligó a dos alumnas a desertar, por salud mental
Ilustración: Ani Cortés. EL UNIVERSAL
22/11/2020
11:16
Roselia Chaca
Oaxaca
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Ciudad Ixtepec.— Si no existieran  el bullying en redes sociales, el hostigamiento en los centros educativos aun en los  niveles medio y superior, el estigma y la persecución social, María y Rosa no tendrían que ocultarse en nombres ficticios para denunciar a sus agresores y contar  el calvario sicológico, físico y académico que han pasado durante más de un año, mismo que las hizo replantearse si continuaban con sus estudios universitarios. 

EL UNIVERSAL  platicó con dos exalumnas de la Universidad del Istmo (Unistmo), campus Ixtepec, quienes interpusieron quejas ante la Defensoría de Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDPO) por agresiones sexuales a una de ellas y hostigamiento escolar a la otra. Ambas abandonaron la institución  por seguridad.

María  logró permanecer en la Unistmo dos años, Rosa sólo uno. Actualmente continúan sus estudios en otros centros educativos de la región, recuperando la tranquilidad mental, la normalidad de sus vidas y avanzando  en su preparación educativa. Y ahora que viven sin miedo han decidido mantener  sus denuncias ante las instancias de derechos humanos.

María 

El hostigamiento contra María, cuenta, comenzó  desde que entró a la universidad. Sus agresores eran dos profesores de la licenciatura en Derecho. 

Por un año aguantó, pero cuando tenía que enfrentarlos en privado siempre invitaba a Rosa, quien  se convirtió en su testigo. Al segundo año los hostigamientos continuaron y armada de valor le contó a la profesora Virginia Ilescas.

Siendo aún alumna en la Unistmo,  expuso su caso a las autoridades universitarias,  pero no logró que se castigara a los profesores que la hostigaron, en cambio sí logró más presión de parte de la institución y el señalamiento de sus compañeros. Fue entonces cuando comenzó también el acoso laboral a la profesora que  le brindó apoyo y acompañamiento, esto fue lo que finalmente la orilló abandonar la carrera.

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Pero la violencia en su contra no paró. Ya fuera de la Unistmo, algunos de sus  compañeros y compañeras se burlaban de ella en las redes sociales, así que ya viviendo sin miedo, decidió emprender la denuncia contra sus agresores, lo que desencadenó más hostigamiento, ahora en las calles.

“Un día iba caminando por  las calles de Ixtepec y una excompañera iba con uno de mis agresores en su carro, y empezó a insultarme mientras él se reía, de piruja no me bajó. Desde que dejé la universidad dejé de tenerles miedo y volví a interponer mi queja  ante Derechos Humanos. No soy la única que ha abandonado la universidad por hostigamiento sexual, sólo que muchas por miedo no denuncian”, confiesa.

Rosa 

Durante un año, Rosa sufrió un terrible hostigamiento escolar por parte de algunas profesoras, entre ellas la jefa de la carrera que cursaba, lo que le acarreó una baja autoestima y terrible depresión al sentirse humillada y menospreciada en su capacidad intelectual por aquellas que debían guiarla en su proceso formativo. Fue entonces que decidió abandonar la universidad y comenzar en otro lado.

Fuera de la Unistmo se convirtió en testigo de María,  pero a ella también la alcanzó el bullying en redes sociales, porque uno de sus excompañeros tuvo acceso a la  denuncia donde figuraba como testigo y la expuso ante los demás.

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“Un día, un  excompañero mandó un mensaje por WhatsApp en el que  decía que sabía que yo era testigo, y lo supo porque el profesor  denunciado le pasó el documento y  nos puso en riesgo, porque hizo públicos nuestros datos. Desde que me fui de la Unistmo vivo tranquila, recuperé mi autoestima y  mis ganas de seguir estudiando”.

María y Rosa se mantienen firmes en sus denuncias y agradecen el apoyo de las profesoras Virginia Ilescas y Monserrat  Sánchez, quienes  las siguen acompañando en su exigencia por justicia, una lucha contra la institución que ya desencadenó el despido de la primera  y la reducción de horas clases de la segunda.

Virginia 

Rosa y María no son la únicas alumnas a las que Virginia ha acompañado en sus denuncias contra la violencia que han vivido en la Unistmo, labor por la que pasó a ser una víctima más. Otras dos alumnas, una de licenciatura y otra de la maestría de Derechos,  mantienen denuncias ante la Fiscalía General del Estado (FGEO). 

En uno de los casos, la dependencia informó el  10 de septiembre  que Silvano “N”, uno de los profesores señalados, fue vinculado a proceso  como presunto responsable de hostigar sexualmente a una de ellas, pese a ello, sigue dando clases. 

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En cambio, Virginia fue despedida, pese a que la defensoría advirtió a la institución sobre no violentar a la profesora ni afectar su dignidad, por lo que ahora, dijo,  analiza  la decisión de la Unistmo “dentro del contexto de violencia denunciado”.

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