Además de Carlos, acompañan este proyecto los profesores de educación física Miguel Ángel Rementeria Mendoza y Miguel Ángel Sánchez, el estudiante de educación física Eduardo Santiago Guerra y Karla Castillejos, la alumna de tercer grado de la primaria Efraín R. Gómez, quien ayuda a ejemplificar los ejercicios.
Carlos fue el de la idea original. Su estrategia de combinar el ejercicio, los juegos y la lectura la empezó aplicar en sus primeros años de experiencia como educador en una comunidad rural, pero después del terremoto de 2017 decidió ampliarlo con la participación de otros profesores y llevar entretenimiento a los niños que trataban de superar esa crisis.
El profesor Carlos compara al colectivo con esos viejos juglares errantes que, al ver un espacio público vacío, comenzaban a narrar sus historias.
“Éramos callejeros, por así decirlo. Llegábamos a una colonia, buscábamos un lugar público e instalábamos la bocina, una pequeña biblioteca e invitábamos a los niños a escucharnos. Primero arrancábamos con juegos y terminábamos contándoles cuentos, esa era nuestra estrategia para acercarlos a la lectura”, explica el educador de nivel preescolar.

Foto: Roselia Chaca. EL UNIVERSAL
“Siempre lo hemos hecho gratis, porque es un placer para nosotros hacerlo. En una ocasión pedimos que nos pagaran con libros para poder tener una biblioteca móvil”, recuerda.
“Doy clases a 213 niños de los tres grados en el preescolar Juan Escutia de la colonia popular Tierra y Libertad. Tengo padres de familia de bajos recursos, así que al no poder estar conectados todo el tiempo al internet busqué una estrategia con cuadernillos, luego empecé a grabar los ejercicios y enviarlos”, narra el profesor.
Fue en esa etapa, dice, cuando decidieron retomar los trabajos del colectivo. Lo hicieron también con videos, porque también le podían servir a sus alumnos o a cualquier padre de familia en cualquier lugar del país.

Foto: Roselia Chaca. EL UNIVERSAL
Empezaron a alimentar su propuesta visual siguiendo el esquema de cuando ofrecían su show: primero realizando ejercicios físicos, para terminar con la narración de un cuento, privilegiando a creadores zapotecas que poseen cuentos o poemas infantiles, como Andrés Henestrosa, o de la cuenta cuentos conocida como Cartonera curiosita, y al final los comparten en las redes.
“Hemos tenido muy buen recibimiento por parte de los padres de familia que utilizan nuestro material, pero también las han compartido en otras plataformas de educación física y eso nos da mucho gusto porque logramos lo que queremos: enseñar y acercar a la lectura”, detalla.
Karla, por su parte, no se limita a su participación con el colectivo, pues a sus ocho años tiene su propio canal de YouTube, llamado Karlicuentos, dirigido a niños de su edad, en donde les narra sus historias.
Este colectivo de profesores utiliza materiales reciclados como cartón, botellas, cubetas o el tendedero de ropa para sus ejercicios, como una forma de ayudar al ya desgastado bolsillo familiar.
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