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Revive en Juchitán, Oaxaca, fiesta en honor a la casa del lagarto, deidad de la vida del agua y la tierra

Comunidad campesina y pescadora está reviviendo las festividades en honor al lagarto; sin embargo, el sitio emblemático quedó atrapado en un parque eólico donde ya no hay libre acceso

Juchitán revive la fiesta en honor al lagarto, adorado desde tiempos ancestrales. Fotos: Especiales
16/05/2026 |14:06
Alberto López Morales
Corresponsal EL UNIVERSAL OaxacaVer perfil

Juchitán.– La comunidad campesina y pescadora del sur de esta ciudad está recuperando las tradiciones de sus antepasados para honrar la casa del lagarto, (Gue´la Be´ñe, en zapoteco), una deidad totémica que resume la vida a través del agua y la tierra.

Para los zapotecos, el lagarto se expresa mediante la ceiba, la pochota o yaga biongo, que anoche, después de años en el olvido, volvió a aparecer en medio de luces de juegos pirotécnicos ante la alegría de cientos de asistentes a la calenda frente a iglesia de San Vicente Ferrer.

En ese esfuerzo por recuperar tradiciones y memoria, durante las fiestas de mayo, el matrimonio conformado por Pedro y Mary, quienes fungieron como los mayordomos, encabezaron la calenda de la noche del viernes. En medio de los cohetes de luces, se anunció que este sábado habrá regada de frutas y el domingo tendrá lugar la misa y el baile.

Cuenta la historia oral que, hace años, el sitio donde se construyó la capilla o casa del lagarto (“Gue´la Be´ñe”) estaba protegida por un caudaloso río cubierto de lagartos y rodeado de frondosas ceibas que, por su tallo verdoso, áspero y espinoso, semejan la piel del lagarto.

El lagarto es venerado por la cultura zapoteca de Juchitán desde tiempos ancestrales

Antes, la fiesta en honor al lagarto incluía una Vela como la de Guzebenda o de Pescadores, pero se fue perdiendo por diversas razones; no obstante, ahora, los nuevos socios están reorganizando las actividades para impulsar también la peregrinación a la capilla en el mes de diciembre.

Familias de campesinos y pescadores cerca de las aguas de un amplio sistema lagunar. La visita ocurre en el mes de noviembre, caminan cargando tres cruces, cubiertas de flores de guiechachi, en medio de oraciones.

Las familias campesina y pescadoras del sur de Juchitán no ocultan sus molestias porque el sitio sagrado de ellos, la casa del lagarto, quedó atrapada dentro de un polígono privado donde funciona el parque eólico Bi Hioxho. Antes era libre el acceso, ahora "hay que pedir permiso".

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