Entre la pobreza, madres luchan para vivir

Lucina vive en lo alto de un monte y apoyar en el campo es su cotidianeidad

Lucina Rojas (der.) estudió hasta la secundaria, al igual que la mayoría de sus hijos; sin embargo, espera que el menor de éstos, quien estudia el último año del bachillerato, tenga una mejor calidad de vida. EDWIN HERNÁNDEZ/EL UNIVERSAL
Especiales 10/05/2018 10:00 Christian Jiménez Santa María Peñoles, Oaxaca Actualizada 16:22

Warning: Unknown: Unable to allocate memory for pool. in Unknown on line 0

Warning: require_once() [function.require-once]: Unable to allocate memory for pool. in /desarrollo/oaxaca/www/drupal/index.php on line 19

 

En esta comunidad, la vida de las mujeres se resume a las tareas del campo y el hogar. Desde niñas, cuando cumplen apenas dos años, son llevadas a las parcelas que se improvisan en las pendientes de los cerros que componen la orografía local.

 

eh03042018001.jpg

Para mujeres, como Lucina Rojas, la vida transcurre en la soledad de su hogar erigido de madera. Vive en la punta de uno de los montes y ni siquiera visita el centro del municipio, pues le toma al menos 40 minutos llegar caminando en las veredas de tierra que se dibujan de cerro en cerro.

Estudió hasta la secundaria, al igual que la mayoría de sus hijos; sin embargo, espera que el menor de éstos continúe su preparación y tenga una mejor calidad de vida.

A sus 52 años se desempeña como ama de casa, aunque en ocasiones sigue saliendo a sembrar.

“Nos enseñan nuestros papás, desde muy chicas nos dicen cómo sembrar, cosechar y limpiar los terrenos”, acota Lucina.

En Peñoles, la tierra sólo es propicia para la siembra de maíz y en ocasiones de frijol. Por ello, la dieta se compone de tortillas y frijoles, el menú de la mayoría de los días está compuesto de nopal cocido en el fogón, salsa y tortillas.

La realidad es similar para la mayoría de las familias de la comunidad que, de acuerdo con el informe del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), forman parte de los 53.4 millones de pobres en el país.

eh03042018005.jpg

Mujeres del campo

A los 20 años se convirtió en madre; tuvo dos hombres y dos mujeres; el mayor, se dedica al campo, mientras que sus dos hijas son amas de casa.

En su hijo menor, Israel, deposita todas sus esperanzas. Es el único que ha seguido estudiando. Mientras el resto cursó la primaria y secundaria, él quiere estudiar mecánica para corregir los errores que cometió su padre al irse y abandonar a su familia.

A un año de culminar su educación media superior, ha pasado las materias, pues está consciente de que un examen extraordinario requiere gastos que no podría cubrir.

No piensa en ir a la universidad, pues los ciclos escolares requieren grandes cantidades de dinero; no obstante, planea buscar un curso al culminar el bachillerato para, de ser posible, emplearse en la capital del estado y poco a poco juntar recursos para abrir su propio taller.

eh03042018002.jpg

Comentarios