La reunión fue a puerta cerrada, pero varios de los asistentes compartieron detalles de lo que sucedió. El gabinete de Seguridad de López Obrador compareció ante un grupo de diputados y senadores. Se supone que fueron a rendir cuentas, pero su actitud no pudo haber sido más lejana a ese espíritu: llegaron, hablaron y se fueron con la arrogancia característica del obradorato.

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