La crisis de Interjet llegó apenas unos meses después de que Andrés Manuel López Obrador tomara el poder como presidente de México. El tabasqueño, si bien tenía una buena relación con la familia Alemán, se dispuso a cortar todo tipo de subsidios y financiamientos públicos a los sectores económicos, incluido el de la aviación. La aerolínea que inició con un modelo de bajo costo fue subiendo de categoría y, tras una serie de malas decisiones administrativas y operativas en los años anteriores, terminó con una abultada deuda, aviones poco funcionales, conflictos fiscales y laborales, así como una mayor competencia de empresas nacionales y extranjeras.

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