La debacle morenista que se avecina en Coahuila no es nada nuevo y prácticamente estuvo cantada desde antes de arrancar las actuales campañas por la gubernatura. Y quizás sea por el orgullo o porque saben que una derrota como la que les espera en los comicios coahuilenses será una mancha para la poderosa maquinaria electoral que presume ser Morena, pero en los últimos días, a escasas tres semanas de las votaciones en la entidad norteña, desde las cúpulas de la 4T han comenzado a lamentarse de la triste situación de su candidato Armando Guadiana y a tratar desesperadamente de rescatar a un barco que está en franco hundimiento.

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