Impulsan productividad para migrantes este 2020

El sacerdote Alejandro Solalinde considera que el INM debe reorientarse a favor de los derechos humanos.

Foto: Archivo EL UNIVERSAL
Política 15/01/2020 08:04 Alberto López Ciudad Ixtepec, Oaxaca Actualizada 15:00

Durante este año 2020, el gobierno mexicano se apoyará en la estructura de la Promotora Nacional de Economía Solidaria (Pronaes) para impulsar proyectos productivos, mediante los esquemas de asistencia técnica, financiamiento y comercialización que propicien el desarrollo de las familias mexicanas, asegura el sacerdote Alejandro Solalinde Guerra.

La Pronaes, explica el prelado defensor de los derechos humanos, es una empresa fundada en Michoacán por el sacerdote Marcos Linares, quien tiene más de 25 años trabajando a favor de las comunidades para que dejen de ser víctimas de las mafias del mercado y generando opciones de desarrollo colectivo.

Entrevistado en el albergue Hermanos en el Camino, que él fundó en Ciudad Ixtepec, Solalinde Guerra precisa que el año pasado terminó de construirse toda la estructura nacional de Pronaes —en Oaxaca la promotora tiene presencia en las ocho regiones— y para este 2020 el reto es entrar en contacto con los demandantes de los proyectos productivos.

Antes de ello, el sacerdote Solalinde Guerra  espera que el presidente  Andrés Manuel López Obrador se reúna y conozca a todos los integrantes de la estructura de la promotora, que trabajará de la mano de la Secretaría de Bienestar, la cual  este año contará con un presupuesto histórico superior  de 180 mil millones de pesos.

Los recursos económicos para la asistencia técnica, el financiamiento y la comercialización, explica el defensor de los derechos humanos, no solamente saldrán de la Secretaría de Bienestar sino que hay opciones de otras fuentes, incluso de agencias internacionales.

La idea es que en este 2020 se consolide el combate contra la pobreza y el alumbramiento del verdadero desarrollo.

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Foto: Alberto López

El programa, destinado a impulsar proyectos productivos, indica el prelado, busca darle valor agregado a la producción artesanal, microempresarial, agrícola o comercial, y va a incorporar a las mujeres migrantes que, como las  mexicanas, sin que descuiden a sus hijos incursionen en la cadena productiva.

El pasado 6 de enero, Día de los Reyes Magos, Solalinde Guerra  acompañó a unos 40 migrantes a comer la rosca:  “Nos regalaron como 10 panes de rosca y aquí convivimos con los migrantes”, señala divertido, antes de partir de Ciudad Ixtepec a Juchitán, donde una empresa oaxaqueña dedicada a la elaboración y venta de chocolates ofreció unas 20 plazas laborales a los centroamericanos.


Avances, en vilo.

El sacerdote dice temer que posibles actos de corrupción puedan bloquear las respuestas del Instituto Nacional de Migración (INM) a las solicitudes de asilo de los migranrtes.

“Me preocupa  que internamente México no pueda coordinar una política pública en materia migratoria. Por ejemplo, el subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, está rebasado no sólo por la corrupción que impera en la estructura del Instituto Nacional de Migración, sino por la tramitología que hace más lentas las respuestas a las solicitudes de los migrantes”, señaló.

Agregó que  el gobierno mexicano está en la oportunidad de convocar a especialistas, académicos, legisladores y  defensores de derechos humanos para discutir y elaborar una política migratoria, tanto para el sur como para el norte del país, “con la finalidad de que haya mayor firmeza en nuestras decisiones soberanas y no estar expuestos a los chantajes del exterior”.

Para Solalinde Guerra, el INM debe cambiar y  transformarse: “No puede seguir como está. La política del INM debe reorientarse a favor de los derechos humanos y no hacia la seguridad nacional.  El INM debe ser expedito, por fortuna la Guardia Nacional cumple su labor en las fronteras sur y norte, sin que atente contra los migrantes”.

Además de la Secretaría de Bienestar, estiman colaboración internacional

De acuerdo con el  INM, durante 2019 fueron detenidos y deportados 179 mil 971 personas que ingresaron de manera ilegal al país.

En ese mismo lapso, informó la dependencia, fueron atendidos 11 mil 970 menores de edad que viajaban sin ningún tipo de compañía y se atendieron los casos de 38 mujeres, cuyos hijos nacieron en México.

Por otro lado, según cifras de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiaos (Comar), México cerró el año 2019 recibiendo un total de 70 mil 302 solicitudes de refugio, contra las 29 mil 630 peticiones que se registraron en el año 2018. El año pasado, 13 mil 678 hondureños pidieron el refugio, seguido de 6 mil 327 venezolanos y 6 mil 193 salvadoreños.
 

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