
Foto: Roselia Chaca
Bajo un sol nada clemente, Joseline Sosa camina animada por las calles de Santa María Mixtequilla con un grupo de promotores y candidatos del partido Fuerza por México.
Algunos pobladores la saludan amablemente, no es desconocida en la población, pues su trabajo durante 18 años como activista social para la defensa y promoción de los derechos humanos de la comunidad muxe en la región, la preceden.
Joseline, de 45 años, se enorgullece al señalar que hace historia, dado que es la primera muxe-trans que es candidata a una diputación federal por el Distrito 05 con cabecera en Salina Cruz.
La candidata no oculta su emoción cuando se le pregunta sobre la importancia de la participación de más de cuatro candidatas muxes a un puesto de elección popular en un sólo proceso electoral.
Para esta activista que se identifica como muxe-trans, aquella que no sólo utiliza la vestimenta femenina, sino que ha ido transformando su cuerpo, este proceso es una oportunidad para enviar el mensaje a la sociedad y los partidos de que la comunidad LGBTTTIQ+ en la región tiene integrantes preparados para gobernar, para ser parte de un congreso local y federal, y quienes están listos para lograr el reconocimiento de la identidad de género en todo el país.
“La comunidad muxe está lista para proponer desde el Congreso leyes que ayuden a transformar la vida de la comunidad trans. Estoy emocionada para ser parte del cambio en este país, un país más incluyente. El arropamiento de la sociedad dice mucho, tenemos el respaldo de la gente porque sabe que tenemos trabajo, no somos improvisadas, estamos preparadas para gobernar”, comenta después de recorrer las viviendas de Santa María Mixtequilla.
Joseline tampoco olvida sus orígenes en el barrio de Guichivere, en Santo Domingo Tehuantepec, así como sus comienzos en el activismo de la mano de otra mujer zapoteca que ha construido un trabajo social en la región desde la organización Mexfam: Beatriz Ramos. Por eso, al visitar casa por casa repite que es conocida y que sus propuestas no sólo son para la comunidad muxe-trans, sino también para los sectores más vulnerables, como los adultos mayores.

Foto: Cortesía
Kristhal se siente afortunada de ser candidata a la diputación local por Juchitán, una posición que nunca buscó, sino que llegó a ella por el trabajo social que realiza desde hace años en la región en el área de salud. Se reconoce sorprendida por haber logrado la candidatura sin ser familiar de algún político en el Istmo o en el estado.
“Aún estoy sorprendida que me dieran la candidatura, porque no lo busqué como las pelean en otros partidos. Aquí fue mi trabajo de años a favor de las comunidades en materia de salud el que me respaldó. Aquí no les estoy ofreciendo a los ciudadanos ni dinero, ni despensas, sino propuestas que ayuden a transformar formas de vida”, explica desde su hogar antes de seguir su campaña por San Dionisio del Mar.
La candidata a la diputación local también presume que es la única que ha logrado entrar a comunidades de alto riesgo por conflictos políticos, como Álvaro Obregón y las agencias de San Dionisio del Mar y San Francisco del Mar en la zona ikoots. En todo su recorrido, dice satisfecha, el rechazo por ser muxe no se ha hecho presente.
“El miedo que teníamos cuando comenzamos era el rechazo por ser muxes. La sorpresa es que no hubo tal rechazo, sino apapachos, prefieren darnos el voto a nosotras, las muchachas, que a los mismos de siempre”, reflexiona sonriente la primera muxe de Unión Hidalgo que aspira a un puesto de elección popular.
La aprobación de estos lineamientos es una acción afirmativa que busca “establecer esquemas que ayuden a revertir en el ámbito electoral la desigualdad en la representación de grupos vulnerados en Oaxaca”, de acuerdo con el IEEPCO.