La vela de los muxes, de la clandestinidad a imponer respeto

A lo largo de 43 años esta celebración ha llegado a recibir hasta 10 mil asistentes en una noche, la mesa directiva recolecta los recursos necesarios entre políticos, autoridades y organizaciones.

Este sábado las “intrépidas” desfilaron frente al palacio municipal, aún en ruinas
Sociedad 18/11/2018 14:17 Roselia Chaca Juchitán de Zaragoza, Oax.- Actualizada 09:51

Óscar y Mauro bromean entre ellos sobre los amantes, las “locas que ya se les adelantaron”, sobre la “transparencia” en la tesorería de la organización muxe que fundaron hace 43 años, lo hacen entre risas y una picardía que les da la confianza de más de cuatro décadas de amistad y compañerismo en una sociedad zapoteca que es tolerante cuando le conviene, y cuando no,  simplemente es discriminatoria.

Inicios de la persecución

Era el año 1976 cuando Oscar, Mauro y otros muxes de Juchitán se escondían de la policía, huían de las redadas. Las fiestas que realizaban como colectivo muxe eran clandestinas en casa de alguno de ellos, con el volumen de la música lo más bajo posible, con escasos invitados. Tampoco podían estar en grupos conviviendo en las calles de la ciudad, eran mal vistos,  perseguidos.

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“Cuando nos reuníamos en casa de alguno de nosotros era a escondidas. Cerrábamos las puertas y  nos divertíamos. De repente, nos decían: ‘ahí vienen la razia’  y huíamos. Eran tiempos difíciles para ser tan locas en el pueblo. Aunque siempre  éramos visibles, los muxes yoxho (viejos), los que estaban antes de nosotros, los jóvenes de esa época  eran discretos, nosotros ya no, pero eran disposiciones de las autoridades que nos persiguieran, ser tan libre era malo”, cuenta Oscar Cazorla la situación como algo chusco.

Esa persecución los obligó a buscar refugio fuera de Juchitán, así que la invitación para sus reuniones llegó desde la población de San Pedro Comitancillo, a una hora de Juchitán, de mano de un médico que radicaba en la Ciudad de México. La voz corrió por todos los pueblos de la región sobre el  nuevo lugar de reunión de los muxes  y sus parejas, era seguro y nadie del pueblo los juzgaría.

Cuando se instauró la primera reunión en Comitancillo se bautizó con el nombre de “Auténticas Intrépidas Buscadoras del Peligro”. Así estuvieron por cinco años, hasta que Oscar, siendo comerciante próspero en Juchitán, inauguró su salón de fiestas, el primer salón moderno en la ciudad.

Vislumbrado el posible éxito y el retorno de la fiesta a Juchitán,  convenció a todos los socios para que la fiesta se realizara en su nuevo espacio.

“No sabía si iba a pegar, así que hicimos mucho escándalo sobre la primera vela en el salón, era  1980, así que invitamos a los familiares, compadres, amigos, vecinos, y sin querer llenamos el salón, fue todo un éxito, no lo podíamos creer, había nacido un evento masivo, después se sumaron las autoridades. Fue todo un movimiento que se internacionalizó”, cuenta satisfecho, sentado debajo de una enramada. 

La aceptación social

Mauro Villalobos López, La Mexa, es otro de los fundadores de la Vela de las “Auténticas Buscadoras del Peligro” y recuerda que desde el primer evento, la sociedad juchiteca los aceptó, quizás con  morbo de ver a los muxes en sus show de medio tiempo, algo novedoso en la región.

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Al principio, la entrada de los hombres era libre, muchos, sobre todo las parejas de los  muxes, no entraban con  cartones de cerveza ni  amigos, así que las bebidas se terminaban alrededor de la   media noche, por lo que se  puso la regla de que los caballeros entraban a la fiesta con el “riguroso” cartón, nunca más gratis.

Al convertirse una fiesta muy visible fuera de la región, los miembros fundadores, sobre todo el educador Elí Bartolo, decidieron aprovechar la visibilización para trabajar con la comunidad muxe sobre la prevención del VIH-Sida, que ya comenzaba a cobrar las primeras vidas en la región.

 De esta forma, en los años 80 comenzaron a unir a la fiesta,  la lucha contra el VIH y además se sumó el respeto a los derechos humanos.

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El costo millonario

Con el paso de los años,  la realización de esta vela internacional, que ha llegado  a albergar en una noche hasta 10 mil personas en una pista, tiene una inversión de casi un millón de pesos, recursos que la mesa directiva recolecta entre políticos, autoridades y organizaciones. La vela muxe de  este sábado, es la primera que se celebra tras el sismos de 2017  que devastó Juchitán. 

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