Privatización, la otra “plaga” que amenaza al arbolado de la ciudad de Oaxaca, acusan ambientalistas

Activistas denuncian que autoridades de Oaxaca de Juárez iniciaron un proceso “incipiente de privatización” de los espacios públicos

Privatización, la otra “plaga” que amenaza al arbolado de la ciudad de Oaxaca, acusan ambientalistas
Foto: Edwin Hernández
Sociedad 20/04/2022 12:10 Juan Carlos Zavala Actualizada 12:56

Oaxaca de Juárez.- Bastaron dos segundos para que un gigante de 200 años se desplomara. Se trata del Fresno de Morelos, cuya siembra en el parque El Llano se atribuye a José María Morelos y Pavón. No es el único en riesgo de caer.  Apenas esta semana tres laureles del Zócalo y de la Alameda fueron encintados, pues presentan debilidad de raíz.   

Pero el arbolado urbano de la capital no sólo está en peligro por el avance de plagas, que afectan hasta 90% de los ejemplares de la ciudad, sino que también está en riesgo de convertirse en propiedad privada, según el presidente del Colectivo de Organizaciones Ambientalistas de Oaxaca (COAO), Gerardo Aldeco Pinelo, y Arnoldo Dámaso, otro integrante.

 

 

Ambos activistas denuncian que la administración del ayuntamiento de Oaxaca de Juárez, a cargo del presidente municipal Francisco Martínez Neri (Morena), inició un proceso “incipiente de privatización de los espacios públicos, al entregarlos a la fundación del empresario Alfredo Harp Helú.

“Es el mismo andamiaje, las mismas empresas, los contratos. Esto es bien contradictorio, es un gobierno de izquierda que le quita el control a los trabajadores del municipio sobre el arbolado público, por ejemplo, y se lo entrega a una empresa privada. Y estamos viendo que lo que están reforestando está mal”, sostiene Dámaso.

Este proceso de “privatización incipiente”, señala Gerardo Aldeco, comenzó desde los gobiernos de los priistas José Antonio Hernández Fraguas y Javier Villacaña, y se detuvo con Oswaldo García Jarquín, pero con Martínez Neri se ha retomado.

El activista explica que esta privatización de los parques, jardines e incluso del arbolado, consiste en la emisión de dictámenes a favor de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca (FAHHO) para que este corporativo se encargue de su mantenimiento. Esto permite que la fundación adquiera derechos sobre estos espacios públicos y al mismo tiempo pueda obtener recursos públicos o privados, de otras instituciones, para ese mantenimiento y reforestación.

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Además, permite que las empresas de Alfredo Harp Helú puedan realizar la comprobación de impuestos por sus actividades medioambientales.

Ambos activistas advierten que en sí mismo este hecho no es malo porque de alguna forma se cuida y se mantienen los espacios públicos; el problema, señalan, es que simultáneamente se generan derechos sobre esos espacios a favor de la FAHHO: una forma de privatizarlos. 

Además, se han detectado acciones que violentan los reglamentos municipales de medio ambiente y la ley estatal de protección al ambiente.

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“La fundación es muy loable en su labor, nadie está cuestionando eso. Los edificios que tiene están bonitos, tienen mantenimiento, si no hubiera fundaciones o corporativos, Oaxaca tendría otro tipo de arquitectura, turismo, educación. Eso es real, no hay que negarlo. Pero muchas veces se saltan las reglas, hacen un lazo de amistad y negocian en lo oscurito con funcionarios y empresarios”, apunta Gerardo Aldeco.

Esto, insiste, es contradictorio porque se supone que el Estado debe regir esos espacios públicos para que en ellos pueda haber cierta libertad.

 

 

Un ejemplo es el Monumento a la Madre. El gobierno de Oaxaca pretendió “anexar” este espacio al nuevo centro cultural que se construye en el antiguo teatro Álvaro Carrillo; pero los vecinos, acompañados de algunos activistas, desde años atrás gestionaron el cuidado y mantenimiento de este lugar. 

Por eso, cuando se quería incluir como parte del centro cultural y cercarlo para que fuera accesible sólo a quienes visitaran el sitio, los colonos reclamaron este espacio como público. 

“Hay un trabajo previo de colonos que generan ciertos derechos sobre ese espacio público [el Monumento a la Madre]. Lo mismo sucede con las fundaciones, si ellos gestionan y se encargan del cuidado de esos espacios públicos generan derechos y eso pervierte la política en todos los sentidos”.

 

 

Pero entregarlos a la FAHHO con este esquema, afirma, no será lo mismo porque estarán sujetos a  intereses privados y empresariales.

 “¿Cómo funciona esto?, no inventamos nada, no lo explicaron”, agrega Gerardo Aldeco.

El dictamen entregado por el ayuntamiento de Oaxaca, dice, funciona como una factura para la FAHHO con la cual justificar el pago de impuestos. Por ejemplo, afirma que en el área verde de Santo Domingo, los árboles cuestan hasta 30 mil pesos y “todo eso se factura por la fundación y con el dictamen lo pueden cobrar a un fideicomiso o un organismo internacional. Es un dinero que va y viene y con lo que pueden evadir o justificar el pago de impuestos”.

Según sus cifras, hay unos 600 árboles sólo del Centro Histórico, entre los que destacan 60 laureles de más de 100 años.

 

Problemática en la siembra de árboles

 

Para ambos ambientalistas la “privatización incipiente” de los espacios públicos a favor de la FAHHO no es lo único negativo de esta situación; también lo es el que esté sembrando árboles que no son endémicos de Oaxaca ni de la región Valles Centrales. Esto último, viola los reglamentos y las leyes.

“Se están saltando las normas y los reglamentos, están poniendo de rodillas al ayuntamiento. Están sembrando árboles que no son nativos ni endémicos, son especies exóticas”, finalizan.

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