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Mata perro a bebé y lo encarcelan

La familia se cuestiona qué hacer con el animal, pues nadie querrá adoptarlo; la única salida posible es abandonarlo en un cerro lejano
Foto: Edwin Hernández / EL UNIVERSAL
05/12/2018
11:31
Christian Jiménez
Oaxaca de Juárez, Oaxaca
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El calvario para la familia Ojeda aún no termina. Tras haber perdido a su nieta Angélica, de nueve meses de edad, quien fue atacada por un perro Pitbul, propiedad de la familia; enfrentar una multa económica y la falta de certeza sobre conservar su vivienda, el luto embarga la cotidianidad de una familia que narra con tristeza lo sucedido el pasado fin de semana

Era sábado, antes de la hora de la comida, Rosa Guzmán, madre de la menor, salió de la vivienda ubicada en el paraje “La Mojonera”, en San Francisco Lachigoló, municipio distante a unos 18 kilómetros al oriente de la capital, para comprar tortillas en el crucero con la carretera federal 190.

Su pequeña se quedó a cargo de la hermana de su esposo, Amador Jerónimo Osuna, quien a su vez salió para amarrar a “Guarumo”, uno de los tres perros que la familia mantiene en el patio de la vivienda para evitar que entren a su casa a robar.

Abdón Jerónimo, propietario de la casa y abuelo de Angélica, señala que lo sucedido fue "un accidente", un descuido que en cuestión de segundos se tornó fatal, pues la niña siguió gateando a su tía que perseguía al perro, cuando éste atacó a la menor y la arrastró por la vivienda hasta dejarla sin vida.

Los intentos de su tía por pedir auxilio no funcionaron. Fue hasta que Rosa, la mamá de la niña, llegó a la casa cuando pudieron llamar a la Cruz Roja y a la Policía Municipal para que acudieran al lugar. A su arribo, el cuerpo de rescate sólo realizó el levantamiento del cuerpo, pues la pequeña Angélica ya había fallecido.

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Derecho de suelo

Tras lo sucedido, los abuelos de Angélica acudieron al palacio municipal, donde les informaron que al no ser originarios de la comunidad, deberían pagar un monto por 15 mil pesos, para que la niña pudiera ser sepultada en el panteón de la localidad. Abdón nació en San Felipe El Mirador, mientras que su esposa es de Santiago Comaltepec, en la región Sierra Norte.

Ambos cambiaron su residencia hace más de 30 años, pero fue hace año y medio cuando adquirieron el lote donde sucedió el incidente. Sin embargo, hasta ahora no cuentan con las escrituras del terreno, pues no han terminado de pagarlo.

Para reducir la multa impuesta por las autoridades municipales, hablaron con el propietario original del predio, quien accedió a dialogar con integrantes del Cabildo a través de la Defensoría de los Derechos Humanos para reducir el pago a la mitad.

Aunque la niña ya fue sepultada, el adeudo no se liquidó. Pues la noche del sábado, elementos policiales llegaron a la vivienda para catearla y se llevaron el dinero de la quincena que recién habían cobrado.

"Tuvimos que pedirle prestados quinientos pesos a un vecino. Sólo nos pudo prestar 250 y con eso hemos estado sobreviviendo... No vamos a poder pagar de un jalón y tendremos que esperar hasta la siguiente quincena para empezar a hacerlo", lamentan los abuelos de Angélica.

Además, agregan que su hijo y su esposa llegaron hace dos semanas a vivir a su casa, a buscar trabajo y mejorar la calidad de vida de ellos y su nieta, sin embargo, no imaginaron que su corta estancia quedaría marcada por la tragedia.

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24 horas

Luego del ataque, “Guarumo”, el perro de un año y medio de edad, fue llevado a la cárcel municipal donde permaneció desde el sábado hasta la noche de este lunes. Las autoridades acordaron no asesinar al animal, sin embargo, otorgaron a la familia un plazo de 24 horas para deshacerse de él.

Angustiado, Abdón reitera que hace un año, compró dos perros Pitbul, una hembra y un macho para que cuidaran su casa que ya había sido saqueada por desconocidos. El perro nunca había sido agresivo o mordido a nadie.

Con las horas contando, la familia se cuestiona qué hacer con el animal, pues nadie querrá adoptarlo; la única salida posible es abandonarlo en un cerro lejano. En tanto, “Guarumo permanece” en el patio de la casa, amarrado a un árbol.

Exigen atención 

Por su parte, la animalista y representante de la asociación Apa Oax, Hilda Toledo, lamenta lo sucedido a la familia en lo referente a la pérdida de la niña y al tratamiento que se dio a la responsabilidad del perro.

"El animal no es responsable jurídicamente de sus actos. Los responsables son los padres, la sociedad y los gobiernos, por negligencia", dice. Asimismo, llama a las autoridades locales a cambiar la situación de los animales, toda vez que la Legislatura local anterior no aprobó la Ley de Protección Animal.

Recomienda que las autoridades busquen la asesoría de un etólogo veterinario, para diagnosticar y modificar la conducta del animal, que posteriormente podrá reintegrarse a su ambiente regular.

"Queremos que a los animales se les reconozcan sus derechos... en Oaxaca no hay esterilizaciones por parte del gobierno estatal, sólo de recursos federales. Además, no se prohíbe la venta de animales", resalta.

 

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