En 2025, Gerald Romo Aguilar contactó a una agencia inmobiliaria para vender su casa; un patrimonio que le costó 20 años construir a su madre, Gladis Aguilar de la Cruz.

Los agentes inmobiliarios, en octubre de ese año, le comunicaron que había un cliente interesado en adquirir la propiedad; seis meses después, descubrió que se trató de un fraude para despojarlo de su vivienda.

Al realizar su propia investigación, encontró que se trataba de un esquema de despojo que involucra una asociación delictuosa en la que están implicados funcionarios públicos, y en el que los principales operadores, también recurren a la intimidación y a la extorsión.

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La señala como cabezas visibles de esta red a dos hombres identificados como Vladimir A. M, Víctor Hugo P. C., quienes, afirmó, cuentan con protección de autoridades del gobierno de Oaxaca y de corporaciones de seguridad y de procuración de justicia; y con la complicidad, al menos, de funcionarios del Instituto de la Función Registral del Estado de Oaxaca (IFREO, antes Registro Público de la Propiedad).

Pero también participan despachos de abogados, arquitectos y expertos en evalúo inmobiliarios dentro de este esquema de despojos.

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Y que ambos personajes, también son investigados por el despojo con violencia de una casa ubicada en el centro histórico de la ciudad de Oaxaca. La víctima es la señora María del Carmen C. L, adulta mayor de 76 años, quien fue desalojada con violencia de su vivienda ubicada en la calle Colón 601 esquina M. Doblado.

Gerald Romo detalla que en su caso, entre noviembre y diciembre de 2025, funcionarios del IFREO probablemente a través del Departamento de Digitalización y Gestión, lo despojaron de su casa a través de la falsificación digital de todos los documentos que acreditaban que la casa es propiedad de su madre Gladis Aguilar.

De pronto, la propiedad apareció a nombre de Víctor Hugo P. C., y para ello, falsificaron o presentaron un documento apócrifo de un instrumento notarial de compraventa en la que supuestamente su madre vendió a favor a favor de esta persona en el año 2017.

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Además, falsificaron una cédula catastral, un recibo de pago a favor del ayuntamiento de Oaxaca de Juárez por concepto de impuestos por traslado de dominio, un comprobante de pago a una institución bancaria a favor de la Secretaría de Finanzas del Gobierno de Oaxaca y una constancia de registro presuntamente emitida por el Registrador del Distrito Judicial del Centro con fecha 17 de febrero de 2017; entre otros documentos.

Los documentos, además, eran hojas oficiales y contaban con sellos de instituciones públicas; sin embargo, asegura, que se ha podido comprobar que fueron falsificados de manera digital y que utilizaron el libro del notario Eduardo García Corpus.

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Al percatarse del despojo, él y su madre presentaron una denuncia ante la Fiscalía General de Oaxaca por los delitos de asociación delictuosa, fraude, intimidación y extorsión.

Para la víctima, los responsables no pretendían quedarse con la propiedad, sino a través de un esquema solicitar un crédito bancario para acceder al préstamo bancario, quedarse con el dinero y dejar embargada la casa, al ponerla como garantía.

Gerald Romo ya presentó ante la Fiscalía de Oaxaca dos denuncias por los delitos de asociación delictuosa, fraude, intimidación y extorsión; ahora cuenta con protección ante la situación de riesgo que atraviesa. Foto: Juan Carlos Zavala EL UNIVERSAL
Gerald Romo ya presentó ante la Fiscalía de Oaxaca dos denuncias por los delitos de asociación delictuosa, fraude, intimidación y extorsión; ahora cuenta con protección ante la situación de riesgo que atraviesa. Foto: Juan Carlos Zavala EL UNIVERSAL

Modus operandi

De acuerdo con Gerald Romo, Vladimir A. M, Víctor Hugo P. C. se presentan como personas interesadas en comprar una propiedad, y contactan a una agencia inmobiliaria o directamente al vendedor, según la casa en la que están interesados.

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Uno de los detalles es que nunca regatean el precio y dicen al agente inmobiliario que obtendrán un crédito hipotecario, por lo que le piden dejar de promocionar la venta de la propiedad. Para ello, dejan un depósito de 50 mil pesos e incluso, aseguran que si no se autoriza el crédito, ese dinero se va a fondo perdido.

Posteriormente, piden hacer algunas modificaciones a la vivienda con el objetivo de que el banco autorice el crédito, como impermeabilización, reparaciones eléctricas y de tuberías.

“Llevan un perito de instalaciones eléctricas e hidráulicas. Les digo que tengo el pago del predial, pero Vladimir A. M. me pide licencia de construcción, licencia de uso de suelo y número oficial, para poder realizar el trámite de crédito bancario. Me dice que no voy a gastar un peso, porque dice que tiene una buena relación con el arquitecto Orlando, jefe de Departamento de Alineamiento, Uso de Suelo y Número Oficial de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez”.

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Cuando se realizan estas primeras modificaciones, Vladimir informa que llegará un arquitecto de una institución bancaria para evaluar la vivienda y determinar si es viable para un crédito, y una vez que éste llega, es cuando advierte por primera vez que podría tratarse de un “teatro”.

“Para diciembre de 2025, me dice que ya habían enviado el expediente para autorización al banco, pero que no alcanzó a salir el certificado de libertad de gravamen del IFREO porque los funcionarios ya se habían ido de vacaciones y que hasta enero se retomarían los trámites”, relató.

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En enero de 2026, recuerda Gerald Romo, la actitud de Vladimir A. M. cambió y se observaba desesperado, decía que las remodelaciones no eran suficientes y que quería hacer más mejoras.

Es en este momento cuando aparece por primera vez Víctor Hugo P. C., a quien presentó como abogado y como su asesor inmobiliario; Víctor Hugo, afirma que trabaja con Vladimir y que estaba haciendo desarrollos inmobiliarios en la Costa y notificando tierras.

Para entonces, Gerald ya había sacado todos los muebles de la vivienda para la toma de fotografías que supuestamente estaba requiriendo el grabado. Una de las cosas que recuerda es que tanto Vladimir como Víctor Hugo que tenían grabado todo el proceso, como si fueran agentes de ventas.

También le llamó la atención que ambos le pidieron que ya no lleve a las reuniones a sus agentes de venta, es decir, de la agencia que él había contratado para la venta de su vivienda.

“Recibo a Vladimir en la casa. En ese momento me ofrece dinero para que le haga otras mejoras a la casa y me pide otros 60 días para obtener el crédito bancario. Habla como experto sobre los requisitos y tasas de intereses de todos los bancos e instituciones financieras. Él me dice que una financiera, ya no un banco, es la que va a dar el crédito.

“Antes, llega el arquitecto Adán Othón, encargado de hacer el avalúo de la propiedad y es una de las personas implicadas en este tipo de operaciones fraudulentas, y quien curiosamente existe, pero no aparece en ninguna red social, ni en internet. Adán Othón es el encargado de hacer el avalúo para conseguir el crédito inmobiliario”, continúa.

Este arquitecto es relevante, dice, porque aparece mencionado en al menos otras tres carpetas de investigación por igual número de casos de despojos de propiedades.

Inician las sospechas

La primera sospecha que tuvo, cuenta, es cuando Vladimir dice que su familia está entusiasmada con la casa, cuando nunca la había mencionado y ésta nunca había ido a verla.

Después, un abogado le alertó que se trataba de un despojo. “Me dijo: van a simular una deuda y te van a acusar de que tú los quisiste defraudar, y luego te van a despojar de tu casa”.

Gerald Romo informa a los agentes de la agencia inmobiliaria que contrató para la venta de su casa, que se trata de un fraude. Por eso, organiza una reunión con su asesor inmobiliario, Vladimir y Víctor Hugo: “los veía tan ansiosos y Vladimir con unas ganas de matarme; creo que ellos tenían la sospecha de que ya los había descubierto”.

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En esa reunión, Vladimir y Víctor Hugo argumentan que el banco no les iba a otorgar el préstamo por el asunto legal con el municipio de Oaxaca de Juárez, por el paraje en el que está ubicada la vivienda. En ese momento, termina la negociación con ellos.

Gerald vuelve a habitar la casa con su familia. Los agentes inmobiliarios le informan que hay un nuevo comprador interesado, y cuando busca la carpeta con los documentos de la propiedad, se percata de que se los habían robado. Esto ocurrió el 3 de julio de 2026.

“Voy al IFREO, ubicado en la calle 5 de Mayo esquina Morelos en el centro de la ciudad, para solicitar los documentos de la casa; pero la funcionaria del IFREO me dice que no puede expedir estos documentos porque estaban a nombre de otra persona; y estaban a nombre de Víctor Hugo P. C.; también ahí le dice que había un documento de compraventa”.

Previamente Vladimir le llamó por teléfono para decirle que todavía estaba interesado en la casa; pero la intención era que Gerald Romo admitiera una deuda para después acusarlo del delito de fraude, porque usan los depósitos, los pagos de papeles y los avalúos del arquitecto, entre otros, para argumentar la deuda.

“Fue que me di cuenta de que estas personas sí pertenecen al Cártel del Despojo”, dice.

La investigación que realizó Gerald Romo lo llevó a demostrar la forma en que falsificaron los documentos, y cómo este proceso se materializó a finales de 2025 con la colusión de funcionarios del IFREO.

Denuncia ante la Fiscalía de Oaxaca

Finalmente, Gerald y su madre Gladis Aguilar acuden a la Vicefiscalía del Sector Metropolitano de la Fiscalía General de Oaxaca para presentar la denuncia formal por los delitos de suplantación de identidad en el caso de su madre, asociación delictuosa, fraude, intimidación y extorsión.

Cuando el Ministerio Público solicita un informe al IFREO, la dependencia negó tener información. Hasta el 11 de junio de 2026, la casa continuaba apareciendo a nombre de Víctor Hugo P. C.

En la segunda solicitud de información al IFREO por parte del Ministerio Público, los funcionarios habían cambiado los documentos y ahora la propiedad aparecía nuevamente a nombre de su mamá Gladis Aguilar.

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“Me habla Vladimir y me dice que ya sabe que puse la denuncia y que le habían avisado sus amigos de la Fiscalía de Oaxaca; también le dijo que Víctor Hugo estaba molesto. Esto fue un acto de intimidación muy claro”, menciona.

Luego, unos abogados de cobranza llegaron a su domicilio en un vehículo marca KIA color blanco, similar al que utilizaba Víctor Hugo, y pegaron un documento en su puerta. Por eso, presentó una segunda denuncia por actos de intimidación y extorsión.

Gerald Romo asegura que sólo hasta que hizo el caso de despojo ante los medios de comunicación, las autoridades estatales comenzaron a tomar acciones, y sólo hasta ese momento le otorgan medidas de protección.

Actualmente, según datos de la Fiscalía General de Oaxaca, hay tres carpetas de investigación abiertas contra Vladimir A. M, Víctor Hugo P. C. por igual número de casos de despojo de propiedades.

Uno de ellos, es el caso de la señora María del Carmen C. L, adulta mayor de 76 años, quien fue desalojada con violencia, junto con sus nietos, de su vivienda ubicada en la calle Colón 601 esquina M. Doblado, en el centro histórico de la ciudad de Oaxaca.

También una carpeta de investigación contra funcionarios del IFREO por su presunta colusión en esta red de despojos de propiedades.

Además, según información de la Fiscalía General del Estado, hay antecedentes de otras denuncias contra Vladimir A. M, Víctor Hugo P. C., también por casos de despojos, en los que las víctimas supuestamente les otorgaron el perdón.

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