Juchitán, Oax. – Una protesta de abogados postulantes y usuarias del juzgado segundo familiar de Salina Cruz, puso al descubierto rezagos y limitaciones existentes en los 80 juzgados familiares instalados en el territorio oaxaqueño.

Agobiando por el peso de la tristeza, frente al juzgado segundo familiar, Ricardo Castellanos, confesó que lleva esperando dos años un acuerdo de convivencia para ver a sus hijos. Mucha burocracia, poco personal y grandes rezagos, acusó.

La situación que se vive en el juzgado de Salina Cruz, lamentablemente es similar a los juzgados instalados en el Istmo y en los 80 que están en todas las regiones de Oaxaca, denunció el abogado litigante, Juan Carlos Gómez Rementería.

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En el juzgado de Salina Cruz, desde el primer momento de llevar algún caso, como de pago de alimentos, nos piden que les donemos paquetes de hojas porque dicen que desde Oaxaca no les mandan recursos, señalaron.

Por su parte, el abogado postulante Gómez Rementería explicó que la forma como se trabaja en los juzgados propicia los rezagos de expedientes familiares, cuyas resoluciones se vienen dictando seis meses después.

En los juzgados, denunció, no hay agua, no hay papel en los sanitarios, las impresoras carecen de tinta, te piden cien pesos para copias, la sala de espera no cuenta con sillas y en muchos casos ni techo tienen.

Foto: Especial
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Desde el 2011, los juzgados no han renovado sus mobiliarios y equipos trabajo y el reto es que en 2027 entrará en vigor el Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares, que obligará a construir las salas de juicios orales, sin ellas, aumentarán los rezagos.

Actualmente, en cada uno de los 80 juzgado familiares se ventilan unas mil 200 demandas para el pago de alimentos de mujeres y niños, que, se suponen, por ley, deben tener sentencias de rápida resolución.

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