Doris Arellano, la artista que plasma la riqueza de la Guelaguetza y la fuerza de las mujeres de Oaxaca

La pintora presentará su trabajo en Artesanías e Industrias Populares de Oaxaca (ARIPO), parte del Instituto Oaxaqueño de las Artesanías (IOA); su obra también ha brillado en Alemania y Estados Unidos

Doris Arellano, la artista que plasma la riqueza de la Guelaguetza y la fuerza de las mujeres de Oaxaca
Doris Arellano, la artista que plasma la riqueza de la Guelaguetza y la fuerza de las mujeres de Oaxaca. Foto: Mario Arturo Martínez / EL UNIVERSAL
Más de Oaxaca 03/08/2022 13:22 Christian Jiménez Actualizada 13:22

Oaxaca de Juárez.- Sobre la acuarela descansan intensos tonos de pintura para óleo en tonos azules, rojos, amarillos y naranjas, testigos de cómo cobra vida una escena del mercado tradicional de Juchitán en el Istmo de Tehuantepec, motivado por la habilidad  y talento de la pintora oaxaqueña, Doris Arellano.

“Lo que me motiva a crear escenas inspiradas en la cultura de nuestro estado, es el amor por Oaxaca”, sostiene Doris, en entrevista con EL UNIVERSAL, mientras hace una pausa del proceso creativo que tiene lugar en su taller, ubicado en Santa Cruz Xoxocotlán.

Fue a ese municipio a donde Doris se mudó hace varios años, tras dejar Tuxtepec, la comunidad donde nació, perteneciente a la región de la Cuenca del Papaloapan. Cuando aún residía en su tierra, recuerda, desde muy pequeña teníaafición y afinidad por el dibujo.

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Ese talento, deduce, pudo haberlo heredado de su padre, quien fue un gran dibujante pero no se dedicó al arte. Por su parte, Doris tomó la decisión de enfocarse en una carrera en las artes plásticas, cuando, en una ocasión visitó la escuela de Bellas Artes de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca.

“Desde ese momento quise quedarme ahí, quedé encantada”, dice y señala que años después de esa primera experiencia, se formó en esa escuela.

Con el paso del tiempo y a medida que se ha preparado para ello en cursos y talleres, ha perfeccionado su estilo y técnicas. Su nombre está siempre ligado a la pintura al óleo tradicional, donde retrata las fiestas y tradiciones, pero también pinta cuadros de temática contemporánea, a carbón; sin embargo, su trabajo, gran parte del tiempo se expresa a través de la figura femenina.

Es por ello que en sus cuadros hay escenas cotidianas del bailable de la Flor de Piña, tradicional en la Cuenca y emblema de las mujeres de esa región; sin embargo, con el tiempo también ha optado por pintar escenas de la vida cultural y tradicional de otros pueblos oaxaqueños.

“Crecí en Tuxtepec, de donde es la Flor de Piña y mi mamá es de Ixcatlán, donde mi abuela cosía los huipiles de las mujeres que bailaban en la Guelaguetza, esas historias que mi mamá me contaba cada que visitábamos el pueblo, me cautivaron. La naturaleza de esa región es prodigiosa y me ha inspirado”, cuenta.

Doris detalla que en sus cuadros las personas encuentran esas partes de Oaxaca que encantan, porque, en su experiencia, quien viene a Oaxaca se enamora de la entidad y es, a través del arte, que pueden revivir la experiencia de su visita y del contacto con la cultura.

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Y añade que su historia familiar siempre ha estado ligada a su forma de expresarse en la pintura, a lo que se dedica de lleno de hace 10 años. En su familia, puntualiza, son cinco mujeres, cinco hermanas y su mamá, además de su hija.

“Cuando comencé a pintar, trabajé mucho el tema de baile de mi región, y es también representado por mujeres, mujeres fuertes”.

Actualmente, Doris trabaja en una serie de pinturas que representan a las mujeres, con figuras femeninas y a los hombres, representados a través de un toro. “Quiero comunicar la lucha por nuestros derechos, la dualidad y también la fuerza de las mujeres”, menciona.

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Sobre su proceso creativo, detalla que el trabajo de una artista es incierto. En ocasiones, la inspiración se va y es necesario pausar las jornadas de trabajo, sin embargo, en otras, la inspiración fluye y las obras se culminan de corrido.

A lo largo de su primera década de trabajo como pintora, pues antes se dedicaba a dar talleres, ha experimentado bloqueos en los que no puede crear o culminar una obra, por ello, considera que el descanso es primordial en el quehacer artístico.

“Cada vez que pinto un cuadro pienso que es el que más me gusta”, agrega sobre su propio trabajo.

En septiembre próximo, Doris Arellano presentará su trabajo en Artesanías e Industrias Populares de Oaxaca (ARIPO), parte del Instituto Oaxaqueño de las Artesanías (IOA).

Ésta será su primera exposición, luego de que la pandemia por Covid-19 congelara la actividad en los espacios dedicados al arte y la cultura en Oaxaca y el resto del país. Durante el periodo de aislamiento, Doris tenía programadas exposiciones en la Ciudad de México y en Estados Unidos.

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En esas ciudades, señala, las obras que hablan de Oaxaca y la magia de su cultura han conquistado a las audiencias que visitan las muestras. “Oaxaca es mágico, tiene algo que encanta. Además, vas a cualquier parte del mundo y hay oaxaqueños a quienes les llevamos parte de su tierra y sus recuerdos”, agrega.

Sin embargo, la modalidad virtual permitió que ofreciera talleres de arte en línea. “También me puse a hacer gráfica, algo que siempre me ha gustado pero no había tenido tiempo de hacerlo”, dice.

Antes, su obra brilló en Alemania; en Estados Unidos, en ciudades como: San Diego y Austin; en la Ciudad de México, en el Museo Casa del Risco, así como en el Senado de la República y en la Cámara de Diputados.

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