Se dispara cifra de personas desaparecidas en Oaxaca

Sólo en mayo se reportaron cinco casos; 2010 fue el año con más denuncias, al contabilizar 107, según la Defensoría de Derechos Humanos, cifra podría ser aún mayor, afirma
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Ilustración: ROSARIO LUCAS
11/06/2018
09:32
Juan Carlos Zavala
Oaxaca de Juárez, Oaxaca
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Un abogado, un marino, dos turistas, tres comuneros o seis jóvenes; en Oaxaca las desapariciones de personas no responden a un perfil  o patrón similar, pero la mayoría tienen rasgos en común: los ausentes siguen sin ser localizados y  no existen indicios de que se trate de secuestros; tampoco de que vayan a volver.

Si alguien aún piensa que las personas no desparecen en Oaxaca basta que revise los días de mayo para darse cuenta del  error: en este mes desaparecieron cinco personas.

El día 4, el alemán Alexander Krikl y la oaxaqueña Renata Salas, ambos de 24 años, se esfumaron de la  playa nudista de Zipolite. Seis días después, en San Agustín de las Juntas, se desvaneció el rastro de Ernesto Sernas, abogado encargado de  la defensa de 23 ex integrantes del  Frente Popular Revolucionario (FPR),  acusados de terrorismo por un  presunto  boicot a las elecciones de 2015.

Ese mismo 10 de mayo fue la última vez que alguien vio a Bruno Avendaño, un marino zapoteca a quien su familia y amigos buscan desde entonces en el Istmo de Tehuantepec. Y el día   20 desapareció un comunero de San Sebastián Nopalera, tras una  agresión armada de pobladores de Zimatlán de Lázaro Cárdenas.

Pero el horror no comenzó en mayo. Veinte días atrás, cinco jóvenes de Tlaxcala y uno de Oaxaca desaparecieron en San Miguel Soyaltepec y sus vehículos fueron encontrados calcinados en los límites con Veracruz. El año llevaba  22 días cuando nadie volvió a saber  del periodista Agustín Silva. No hay pistas de ninguno.

Van 581 expedientes

En ocho años y cinco meses —2010 a mayo de 2018—, la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) acumula 581 expedientes y antecedentes iniciados por personas desaparecidas. Según sus datos, con 107 ausentes, 2010 fue el año con más casos denunciados.

En los años siguientes las cifras fueron a la baja hasta su punto más bajo en  2014, año en el que sólo se registraron 38 casos. A partir de entonces hay un repunte que no se detiene: 53 personas desaparecieron en 2015, 59 en 2016 y 63 en 2017. En los cinco meses que van de 2018, la Defensoría ha abierto 29 expedientes y cuadernos de antecedentes.

Pero estos números podrían ser sólo una parte de aquellos que desaparecen. El visitador general Juan Rodríguez Ramos explica en entrevista que las desapariciones son un fenómeno que se está dando en el estado, por lo que a la  defensoría lo que le corresponde es  canalizar estas quejas para que  la Fiscalía General de Oaxaca intensifique la  búsqueda de personas.

 “Suponemos que el número de casos de desapariciones es mucho mayor en la fiscalía, al número que tenemos nosotros”, expone.

El problema es que eso no es posible saberlo, pues  la  fiscalía no tiene disponible información sobre el número de desapariciones   en la entidad. Sólo detalla  que de mil 415 mujeres  reportadas como desaparecidas de  2011  al  15 de abril de 2018, 15  siguen sin ser localizadas.

De acuerdo con la Red Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (Rnped),  en Oaxaca no hay rastro de 227 personas  relacionadas con  averiguaciones previas iniciadas entre enero  de 2014 y el    31 de marzo de 2018: 36 de ellas del fuero federal  y 191 del fuero común.

Incertidumbre

Hasta antes de que la violencia tocara con saña el territorio, las desapariciones se limitaban a casos aislados o se decía que era  algo que le sucedía a los oaxaqueños en  otras entidades, como los 10 hombres originarios de Zapotengo, San Pedro Pochutla, que en 2010  viajaron a Tamaulipas para  comprar automóviles para revender, y desde entonces no volvió a saber nada de ellos.

O la desaparición, en 2007, de los miembros del Ejército Popular Revolucionario (EPR): Gabriel Alberto Cruz Sánchez y Edmundo Andrés Reyes Amaya; tampoco en estos casos se localizó a las personas y la fiscalía  se ha negado reiteradamente a  informar sobre el   avance de la investigación.

“Las desapariciones es uno de los fenómenos que causa mayor incertidumbre en los familiares porque no se sabe si la persona se encuentra con vida, o no”, explica el visitador.

 Dice que esa  incertidumbre causa un daño psicológico muy grave a las familias, que  continúa  hasta que  no se dé con el paradero de las personas. “Consideramos que no cesa esta violación a derechos humanos porque no se investigue o no sean localizados”, advierte Rodríguez Ramos. Los nombres se siguen acumulando.

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