Oaxaca disfruta de la Guelaguetza sin bloqueos

Con un lleno a su máxima capacidad en el auditorio Guelaguetza, turistas y oaxaqueños ovacionaros la fiesta, donde las Chinas Oaxaqueñas iniciaron la celebración y el broche de oro estuvo a cargo de los representantes de la Danza de Pluma
Foto: Edwin Hernández / EL UNIVERSAL
24/07/2017
02:35
Christian Jiménez
Oaxaca
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Sin bloqueos, ni protestas del magisterio, este lunes, Oaxaca volvió a vestirse de fiesta con la celebración de la octava del Lunes del Cerro, para culminar con los festejos de la edición 85, en un auditorio Guelaguetza a su máxima capacidad, con la presentación de las ocho regiones del estado.

La ciudad permaneció en calma, mientras el recinto que lleva el mismo nombre que la fiesta, lució repleto con unos 12 mil oaxaqueños y turistas nacionales que aplaudieron y ovacionaron desde su lugar.

Al palco de honor llegó el mandatario estatal, Alejandro Murat, y su esposa Ivette Morán.

Asistieron como invitados especiales la secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, Rosario Robles, y el legislador panista, Ernesto Cordero.

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La historia volvió al presente y entre aplausos y música de banda, una voz anunció: ¡Bienvenidos a Oaxaca, bienvenidos a la Guelaguetza! Y los aplausos no se hicieron esperar.

Como cada año, las Chinas Oaxaqueñas iniciaron la fiesta llenando el escenario de color al ritmo del movimiento de sus faldas.

También, se vivió una representación de boda Mixteca y las fiestas patronales de Ixtepec. Cada grupo folclórico regaló a los asistentes su Guelaguetza: flores, hierbas, pan, mezcal y café con sabor a las ocho regiones del estado.

Una ovación tras otra, el público recibió a los sones de Huautla de Jiménez y aplaudió la destreza de las representantes de Tuxtepec, quienes ejecutaron "Flor de Piña"; mientras que oaxaqueños entonaron la "Canción Mixteca", por la delegación de Huaujuapan.

Como cada año, el broche de oro estuvo a cargo de los representantes de la Danza de Pluma, quienes deslumbraron con sus penachos y coloridos trajes.

La gente aplaudió de pie y agradeció las muestras culturales que los oaxaqueños regalaron en el escenario. La espera para la fiesta más grande del estado volvió a comenzar, con la promesa de volver a deslumbrar a propios y extraños el año próximo.